ELECCIONES ESPECTRALES Y LETALES
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Hernando Llano Ángel.
En Colombia las elecciones suelen
ser espectrales, letales, fantasmagóricas y hasta escatológicas. Así aconteció
con la candidatura de César Gaviria Trujillo a la Presidencia en 1989,
proclamada desde el cementerio central de Bogotá por Juan Manuel Galán, en el
sepelio de su padre donde le entregó sus banderas a Gaviria: la lucha contra el
narcotráfico, la corrupción y la búsqueda de la paz política. Esas elecciones
estuvieron precedidas por los magnicidios de otros dos candidatos
presidenciales, plenos de juventud y vitalidad: Bernardo Jaramillo y Carlos
Pizarro, que representaban la posibilidad de una Colombia renaciente, diferente,
más allá de la anquilosada, violenta y moribunda legada por los dos partidos
tradicionales, ya carcomidos por su contemporización con el narcotráfico.
Sacrificios inútiles
Pero el sacrificio de estos tres
candidatos terminó siendo en vano, pues el “Bienvenidos
al futuro” de Gaviria comenzó con la prohibición constitucional de la
extradición de colombianos por nacimiento (artículo 35, después derogado), el aborto
prematuro del Estado Social de derecho de la Constitución del 91 en el altar de
su “apertura económica” y, para colmo, la paz como un “derecho y un deber de obligatorio cumplimiento” (artículo 22) la
convirtió en una declaratoria de guerra integral contra las Farc-Ep. Para
completar la traición a Galán, promovió por decreto las nefastas cooperativas
de seguridad Convivir, embrión de los posteriores grupos narcoparamilitares. Esa
dimensión espectral y violenta de las elecciones no ha cambiado, pese a la
firma del Acuerdo de Paz hace ya casi una década. Sin embargo, las elecciones
se siguen efectuando, como si nada grave sucediera, para conservar así la
mascarada de ser la democracia “más
estable y profunda” de Latinoamérica.
Riesgos espectrales y mortales
Según el reciente informe de la
Misión de Observación Electoral (MOE), “Mapas
y Factores de Riesgo Electoral – Elecciones nacionales 2026”[i],
y su directora nacional, Alejandra Barrios: “este estudio identificó que, para las elecciones nacionales de 2026,
hay 170 municipios con algún nivel de riesgo electoral donde coinciden factores
indicativos de fraude y violencia en el país. De estos, 81 están en riesgo
extremo, 51 en riesgo alto y 38 en riesgo medio”. Pero como acontece desde
hace 67 años, estas elecciones se realizarán sin novedad. Los candidatos
ganadores celebrarán y se afirmará una vez más, con bombos y platillos, el
valor y la resiliencia de la democracia colombiana, sin deparar que unas
elecciones en tales circunstancias carecen de los requisitos mínimos propios de
la legitimidad democrática: libertad para el ejercicio del voto por todos los
electores y garantías de seguridad y legalidad para todos los candidatos. Tras
estas elecciones siguen agazapados múltiples poderes de facto que determinarán
sus resultados, con su combinación letal de plata y plomo. Poco importa que
miles de votos procedan de regiones y municipios donde la intimidación y el
control de los grupos armados ilegales impiden la libre participación y
elección de sus ciudadanos o la compraventa de votos sea una práctica
consuetudinaria. Y el número de votos que aportan dichos municipios no es
insignificante según el informe de la MOE: “Excluyendo
a Bogotá por sus dinámicas urbanas específicas, los 170 municipios en riesgo
tienen 4.564.177 personas habilitadas para votar, lo que representa el 11 % del
censo electoral”. “Estos datos permiten dimensionar la magnitud territorial
y operativa que enfrenta el Estado para mitigar los riesgos que identificó el
grupo técnico que elaboró el estudio y garantizar el ejercicio del derecho al
voto de la ciudadanía”, aseguró Diego Rubiano, coordinador del Observatorio
Político Electoral de la Democracia de la MOE.
Consultas “inter-persona-listas”
A la anterior singularidad
electoral colombiana, habría que sumar las circunstancias tan insólitas en que
se celebrarán el próximo 8 de marzo las llamadas consultas interpartidistas
para la selección de los candidatos presidenciales que se enfrentarán el
próximo 31 de mayo en primera vuelta. Para empezar, son consultas que de
interpartidistas tienen muy poco, pues son más disputas interpersonales en busca
de una generosa reposición de votos. Por cada voto que obtenga un precandidato
o precandidata tendrá derecho a recibir COP 8.613 de reposición por sus gastos
de campaña. En semejante mercado electoral se encuentra gran parte de la
corrupción del régimen y el despilfarro de nuestros impuestos de la que son
cómplices y beneficiarios todos los candidatos a la Presidencia y el Congreso. Candidatos
que no cesan de hablar durante sus campañas de transparencia y prometen un
Estado austero en beneficio de todos los colombianos. Tal incoherencia e
hipocresía valdría la pena ser castigada y no votar en ninguna de esas
consultas interpersonales. En la realidad no son consultas entre partidos, más
bien son consultas entre “personas-listas”, que no van tanto
por los votos, sino más bien por el botín en pesos que pueden obtener para
reponer los gastos en que incurrieron en la recolección de miles de firmas de
ciudadanos incautos que los avalaron, persuadiéndolos con el cuento de que
ellos son antipolíticos, técnicos y empresarios, que van a salvar a Colombia de
la corrupción y la politiquería de los partidos, como lo hizo el candidato
Álvaro Uribe Vélez en el 2002 con el respaldo de miles de firmas de ciudadanos.
Y no olvidemos en que culminó esa cruzada contra la corrupción y la
politiquería: en el mayor número de altos funcionarios condenados, cerca de una
veintena del círculo presidencial, incluso más que los de este “gobierno del
cambio”, un Congreso infectado de parapolíticos y en miles de ejecuciones
extrajudiciales, con la mano firme y el corazón grande de la “seguridad
democrática”. Un legado que ahora pretende reeditar Abelardo de la Espriella,
de nuevo sin partido y con firmas ciudadanas, cuyas credenciales contra la
corrupción y la politiquería son exitosas, especialmente como abogado del
testaferro de Nicolás Maduro, Alex Saab, quien ahora parece estar requiriendo
en Caracas de nuevo su valiosa defensa. No debería Abelardo desperdiciar
semejante oportunidad, al menos así sería coherente con su mayor vocación y
ambición, como abogado penalista defensor de la pulcritud y corrección de
clientes como David Murcia de la pirámide DMG y Alex Saab, eslabón clave en el
entramado financiero de ese paraíso inconmensurable de corrupción bolivariana,
ahora coadministrado por Trump con Delcy Rodríguez, su hermano Jorge, Diosdado Cabello
y Padrino. Pero Abelardo tiene razón, en la Casa de Nariño puede hacer mejores
negocios y con socios más poderosos, “Defensores
de la Patria”, que la “defienden” con el crecimiento de su propio
patrimonio. Ya entregó Abelardo cerca de cinco millones de firmas de ciudadanos
a la Registraduría que avalan su ambición, perdón, aspiración presidencial, que
son la “materialización de un anhelo para
salvar y reconstruir el país”[ii].
Consultas para todos los gustos, excepto una
El próximo 8 de marzo los
ciudadanos, como en un restaurante, tendrán a disposición un menú de consultas
y deberán decidir por la que más le apetezca. Cada consulta se la ingenia para
parecer más democrática que las de sus contrincantes. La verdad, ese tarjetón
de Consulta, atiborrado de precandidatos y precandidatas sonrientes, en total
son 16, terminará por confundir y hasta difuminar el apetito del elector. Incluso
hay una consulta con nueve precandidatos que tiene el desparpajo de apropiarse
el nombre de Colombia, como si fuera de su propiedad, a pesar de haber excluido
de la misma al padre del sacrificado senador y precandidato Miguel Uribe
Turbay. Tal es el talante democrático de ese mosaico de nueve candidatos que se
autoproclama “La Gran Consulta por
Colombia”. Hay consultas para casi todos los gustos. Se le tiene “La Consulta de las Soluciones”, que nos
ofrece a todos nuestros problemas una pareja de candidatos y la más insólita, “El Frente por la Vida”, con cinco
precandidatos que no incluye al del Pacto Histórico, Iván Cepeda, que obtuvo
1.533.284 votos en la consulta del pasado 26 de octubre, pero sí a Daniel
Quintero que solo obtuvo 144.677, pero no fue inhabilitado por el Consejo
Nacional Electoral a pesar de haber participado en la misma consulta. Así queda
demostrado que ese Consejo aplica la ley electoral como un comodín y selecciona
los candidatos según los intereses partidistas de sus miembros, eliminando de
entrada al más temido rival. Con esa discrecional decisión se completa la otra
dimensión espectral de estas elecciones, la de la exclusión selectiva del hasta
ahora precandidato presidencial más representativo en las urnas y en las
encuestas de opinión. Solo cabe tener la esperanza de que en las elecciones
presidenciales del 31 de mayo Cepeda pueda participar y no aparezca otra
decisión arbitraria del Consejo Nacional Electoral que se lo impida o, peor
aún, que la polarización sectaria, violenta y criminal no lo permita.
¿Elecciones letales?
Porque asistiremos a las
elecciones más asediadas y bajo las amenazas de tres cabezas que están en el
tarjetón de la Paz total, o quizá letal, del gobierno: “Chiquito malo” del
Ejército Gaitanista de Colombia; “Mordisco” de las disidencias de las Farc y
“Pablito” del ELN, considerados por el presidente como “traquetos” y por Trump
como narcoterroristas. Unas campañas que discurren entre urnas y tumbas, pues
según informe de Indepaz, durante los primeros 31 días del 2026 se cometieron
doce masacres que dejaron 63 víctimas y convirtieron a enero en el mes con más
masacres desde 2023[iii].
Y la MOE ya reporta cifras preocupantes sobre amenazas y violencia contra liderazgos
políticos y sociales: “De los 134 hechos de violencia contra personas con
liderazgo político, social y comunal, 59 fueron asesinatos o atentados. Además,
alerta por un “preocupante aumento de los secuestros”, que alcanzaron su nivel
más alto desde 2016 con 13 registros, la mayoría ocurridos en zonas rurales.
Además, 43 de los 134 hechos se concentraron en tres departamentos: Cauca,
Norte de Santander y Huila”. ¿Se transformarán, una vez más, las urnas en
tumbas?
[i] https://moe.org.co/en-170-municipios-del-pais-hay-riesgo-coincidente-por-factores-indicativos-de-fraude-y-violencia-para-las-elecciones-de-2026-moe/
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