ANTES DEL ACOSO Y
DESPUÉS DEL ABUSO SEXUAL
https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/antes-del-acoso-y-despues-del-abuso-sexual/
https://elpais.com/america-colombia/2026-04-07/antes-del-acoso-y-despues-del-abuso-sexual.html
Combatir el acoso y
el abuso sexual precisa un cuestionamiento ético radical dirigido, en primer
lugar, contra los promotores de la industria de la belleza, la moda, el
espectáculo, el cine, la pornografía y el erotismo, que continúan lucrándose
por modelar y proyectar estereotipos de belleza, prejuicios y obsesiones para
el disfrute y abuso masculino.
Hernando Llano Ángel.
El
acoso y el abuso sexual al que se encuentran sometidas y expuestas innumerables
mujeres en el mundo, en todos los ámbitos de su vida, no es solo una conducta
machista personal incorporada atávicamente, quizá desde las cavernas, en la
mente y el comportamiento de un número incierto de hombres. Es una conducta
propia de una masculinidad posesiva, dominante y violenta. Mucho menos es la
expresión y la excusa del incontenible deseo masculino, que suele empezar con
los piropos y el cortejo seductor, siempre sin el consentimiento de la mujer,
proseguir con una invitación a cenar y terminar en violencia sexual en una
penumbrosa habitación o en un luminoso set televisivo, obviamente tras las
cámaras. Tanto el acoso como el abuso sexual, en estos días que corren, son la
mayoría de las veces una consecuencia “potencial” del agobio al que se encuentra
sometida toda mujer por la publicidad y la industria de la “belleza y el amor”.
Ya Marguerite Yourcenar en una entrevista con Matthieu Galey[i] criticaba ciertas incoherencias
de un feminismo radical, ya superado: “Me
parece también lamentable ver a la mujer jugar con dos barajas, ver por
ejemplo, revistas que para adaptarse a la moda (pues las opiniones también son modas), publican artículos
feministas supuestamente incendiarios, y que al mismo tiempo ofrecen a sus
lectoras, que las hojean en la peluquería, igual cantidad de fotografías de
lindas muchachas, o más bien muchachas que serían lindas si no encarnaran, con
tanta evidencia, los modelos publicitarios; la curiosa psicología comercial de
nuestro tiempo impone esos mohines que pretenden ser seductores, provocativos o
sensuales, cuando no rozan el erotismo y la semidesnudez, si se presenta la
ocasión. Me sorprende que las feministas acepten a todas esas mujeres objeto”.
Una
publicidad que las ha ido convirtiendo progresivamente en muñecas de lujo para
el disfrute pornográfico y erótico masculino. Por eso no es una casualidad que
Donald Trump haya sido por décadas el gran promotor del famoso concurso de Miss
Universo y un cercano amigo de Epstein, en tiempos más gozosos y menos
oprobiosos que los de su actual criminal gobierno de MAGA, a quien se refirió
así: “Conozco a Jeff desde hace 15 años.
Un tipo estupendo”, dijo Trump a New York Magazine en 2002. “Es muy divertido
estar con él. Incluso se dice que le gustan las mujeres hermosas tanto como a
mí, y muchas de ellas son más jóvenes. Sin
duda: Jeffrey disfruta de su vida social”. De allí, que no haya sido ninguna
sorpresa la investigación penal contra Trump por abuso sexual de la columnista
E. Jean Carroll y su posterior condena a pagarle 5 millones de dólares por
daños, según lo informó la BBC News el 9 de mayo de 2023[ii].
Acoso y Abuso Social
El
acoso y el abuso sexual siempre serán un asunto público, político y cultural, desde
la noche de los tiempos, y solo podrá desaparecer paulatinamente a partir del
cuestionamiento crítico y del rechazo emocional y ético, sistemático y cotidiano,
en la mente y en los cuerpos de todos, hombres y mujeres. Un cuestionamiento más
allá de la gazmoñería y la hipocresía de iglesias y pastores, cuyos escándalos
de pederastia y pedofilia los inhabilitan y descalifican como pregoneros de esa
campaña. Combatir el acoso y el abuso sexual precisa ese
cuestionamiento ético radical dirigido, en primer lugar, contra los promotores
de la industria de la belleza, la moda, el espectáculo, el cine, la pornografía
y el erotismo, que continúan lucrándose por modelar y proyectar, tanto en
la mente de los hombres, pero sobre todo en los cuerpos femeninos, estereotipos de belleza, prejuicios y obsesiones para el
disfrute y abuso masculino.
Todo
lo anterior reforzado por pautas de conquista y seducción en telenovelas
exitosas, libros de autoayuda y cierta literatura “romántica”. A tal extremo
que millones de hombres sienten y viven su masculinidad como una obsesión por
conquistar y poseer el mayor número de mujeres, parecidas o muy distantes de
las ofrecidas cada segundo todos los días por esa publicidad ubicua y
exacerbante del deseo y el consumo hedonista. Entonces sus miradas lascivas y
palabras insinuantes suelen pasar a sus manos y son incapaces de contenerlas
sin vulnerar e irrespetar la libertad y el derecho de toda mujer --así como de
cualquier otra persona-- a vestir como quiera y aparecer en público como lo
desee, sin que ello sirva de excusa para agobiarla con piropos posesivos, más o
menos procaces, hasta abusar de su cuerpo e intimidad contra su voluntad. El
acoso sexual, en nuestra legislación penal, está tipificado como “el que en beneficio suyo o de un tercero y
valiéndose de su superioridad manifiesta
o relaciones de autoridad o de poder, edad, sexo, posición laboral, social,
familiar o económica, acose, persiga,
hostigue o asedie física o verbalmente, con fines sexuales no consentidos, a otra persona”, por lo cual podrá “incurrir en prisión de uno (1) a tres (3) años”.
La deplorable y
terrible “belleza”
La
expresión más deplorable y vulgar del asedio sexual socialmente admitido es el
auge de cierta cirugía, supuestamente estética, que convierte a muchas mujeres,
incluso contra su voluntad, en figurines y matachines públicos, casi en muñecas
de lupanar, que exhiben sus amantes y respetuosos cónyuges en centros
comerciales, clubes y eventos políticos, exponiéndolas al deleite voyerista y desvergonzado
de los demás. Ni hablar del auge de la llamada música urbana, que tuvo una de
sus máximas expresiones en la popular canción 57, con estribillos como: "Una mamacita desde los fourteen (14
años), entra a la disco y se le siente el ki"…La baby es mala, pero inteligente, y aunque esa bebita tiene dueño, ella
sale cuando quiera. La nota está subiendo, y ella perreando esa borrachera”,
promoviendo a Colombia (prefijo internacional telefónico 57) como un destino
para el turismo sexual y el abuso impune de menores.
Una sexualidad
ubicua, abusadora y acosadora
Todo
lo anterior es la antesala y el contexto social y cultural del acoso y el abuso
sexual, hoy pública y comercialmente promovidos en forma explícita por
poderosos anunciantes de empresas de cosméticos, bebidas, moda y espectáculos
musicales a otro nivel, con el beneplácito y deleite de amplias
audiencias, que hoy se sorprenden por la salida de Caracol Televisión de dos de
sus más populares presentadores de noticias y deportes, Jorge Alfredo Vargas y
Ricardo Orrego. Antes y más allá de las responsabilidades personales y penales
de ambos periodistas, que deben ser judicialmente establecidas, hay una multitud
incontable de acosadores anónimos cotidianos, absolutamente normales, aupados
inadvertidamente por una publicidad que exalta esa belleza femenina provocadora
que se ofrece insinuante para su consumo a cada segundo y que corre a raudales
pornográficos por las redes sociales.
Canciones contra el
acoso y el abuso
Pocas
canciones como “Sexo”[iii] de Pedro Guerra han
descrito de una manera más precisa y crítica el acoso y el abuso: “Estás enfermo si piensas todo el día en el
sexo, no es nada bueno, no, no, estar hablando siempre de sexo. Pero hay una
mujer desnuda en cada tarro de yogur, el cuerpo que jamás soñaste, en las
hojillas de afeitar, en la pasta de los dientes, y a la hora de cenar, esa
mujer blanca y desnuda que se ofrece y que se da”. Y concluye: Si fuera equilibrado justo igual por igual,
el sexo que nos niegan con el sexo que nos dan en vez de tanto juego y tanta
gente silbando me pasaría la vida.” Lo grave es que los acosadores y
abusadores no se conforman con silbar, alargan sus manos y posición dominante para
“seducir” a “esa mujer blanca y desnuda” y correr tras ella como bestias en
celo. Por su parte, Serrat, en su canción “Me
gusta todo de ti (pero tú no)”[iv], es más corrosivo, pues
fustiga con cinismo machista esa belleza de maniquí diseñada en el quirófano de
la vanidad: “Me gusta todo de ti: tus
pezones como lilas, tu alcancía carmesí, tus ingles y tus axilas…Eres tan linda por fuera que a retales yo
quisiera llevarte puesta de adorno. Me
gustas, pero por piezas; te quiero, pero a pedazos. Me gusta todo de ti, pero
tú no. Tú no”. Esa mujer diseñada como una “muñeca sexual” corre todos
los días el riesgo de ser convertida en una presa del deseo de acosadores y
abusadores machistas que, con cinismo y desfachatez, alegan que su belleza, sensualidad
y voluptuosidad a flor de piel fue una provocación “irresistible” para su
“incontrolable” acoso y posterior abuso, socialmente inadmisibles y penalmente
sancionables. Por eso, si continuamos celebrando esa poderosa tramoya social,
cultural, publicitaria y hasta quirúrgica que nos atrofia y reduce nuestros
eros y deseos de hombres y mujeres al asedio y consumo del mayor número de
cuerpos, el acoso y el abuso seguirán siendo parte de la actualidad noticiosa
con un saldo negativo para las mujeres por su pública revictimización y
favorable a los hombres por la menor denuncia y punibilidad de sus reprochables
e inadmisibles conductas, consideradas por muchos de ellos como propias de su
masculinidad. Afortunadamente entre las nuevas generaciones cada vez se celebra
menos el reguetón, pues las pasadas bailaban y gozaban con canciones como “Mala Mujer” de la sonora Matancera o la
balada “Soy el ladrón de tu amor”,
banda musical de la novela venezolana “Leonela”, según me lo señala la
profesora Elizabeth Gómez Etayo, autora del libro “De la intimidad a la opresión. Violencia
en las relaciones de pareja”[v] publicado por la editorial
Tirant Colombia, 2025, cuya lectura recomiendo.
[i] En el libro “Con los ojos abiertos”, Plataforma Editorial, Barcelona, noviembre
2008, p 311.
[iv]https://co.video.search.yahoo.com/search/video?fr=mcafee&p=serrat%2C+me+gusta+todo+de+t%C3%AD%2C+pero+t%C3%BA+no&type=E210CO1490G0#id=50&vid=0e5bbc6a6769e25dd29f501898afb4bc&action=click
[v] https://editorial.tirant.com/co/libro/de-la-intimidad-a-la-opresion-violencias-en-las-relaciones-de-pareja-elizabeth-gomez-etayo-9788410816206?busqueda=de%20la%20intimidad%20a%20la%20opresion&fbclid=IwdGRzaANvhb5jbGNrA2-FbWV4dG4DYWVtAjExAAEeOJvc75tYlT4425SxvV0ODvUmNGj7WNEbp6eI3F7yemeZtOW5xJe89K2iTO4_aem_fb2bI3SGMHfCwj5eARPDpA&sfnsn=scwspwa
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