GANÓ EL TIGRE ¿REINARÁ LA LEY DE LA SELVA? (I)
Hernando Llano Ángel.
El discurso de celebración de Abelardo de la Espriella de su victoria en la
segunda vuelta, según el preconteo por poco más de 250.000 votos sobre Iván
Cepeda, en el marco de “La ventana al mundo” en
Barranquilla, pasará a nuestra historia como el comienzo de la era de la
política esperpéntica, acompañada de luces, música y efectos especiales. Fue una presentación estelar más propia de
Shakira o Maluma, que la de un próximo jefe de Estado. ¿Cómo será el acto de
posesión presidencial? Seguro que invitará al menos a Shakira y un gran tenor
italiano, dada su afición por el bel canto, afín a su nacionalidad italiana,
más la presencia de otro gran artista estadounidense, para ser totalmente leal
a su MAGA, que tanto admira, incluso más allá de su nacionalidad colombiana,
como lo demostró en su celebración telefónica con su padrino, Donald Trump. De
allí, que valga la pena analizar esa puesta en escena cargada de simbolismo y
el contenido de su discurso, para poner de presente la máxima “in-coherencia”
de sus histriónicos rugidos y eufóricas expresiones, así como su probable
alcance durante los próximos 4 años. Por lo pronto, hay que reconocerle que ya
superó con creces las aburridas y extensas presentaciones y disertaciones de su
paisano, el presidente Gustavo Petro, muy modestas y discretas frente a la
parafernalia circense de su triunfal debut. Es probable que ni siquiera la
portentosa imaginación de García Márquez hubiese concebido un show tan
macondiano y exotérico, con esa mezcla de religiosidad exaltada y militarismo
intimidatorio, agradeciendo su triunfo a pastores de iglesias cristinas y
militares en la reserva. Ya de entrada, revela que intentará convertir a la
otra mitad de colombianos por ese camino de salvación y heroísmo. Esa otra
mitad que durante gran parte de la campaña no dejo de estigmatizar y llamar
delincuentes, bandidos y comunistas. Por eso, es inevitable empezar por tratar
de entender esa milagrosa conversión personal, una verdadera transfiguración de
su identidad, que de entrada es el primer “milagro” que presenciamos sin haber
empezado a gobernar.
La transfiguración de una
fiera destripadora
No deja de ser sorprendente esa transfiguración de una fiera depredadora,
que en campaña hablaba de “destripar a la izquierda” y a sus miles de
seguidores, ahora convertida en un aplomado abogado que cita el artículo 188 de
la Constitución Política y dice encarnar y simbolizar la “unidad nacional” para proteger los “derechos y libertades de todos los colombianos”. Sin duda,
asistimos al primer milagro de este taumaturgo que, con su vicepresidente tecnócrata,
José Manuel Restrepo, convertido repentinamente en telonero del espectáculo,
harán de toda Colombia una “Patria
Milagro”. ¿Cómo entender esa transfiguración? Habrá que atribuirla a la
alquimia constitucional que es capaz de transformar a un candidato “cargado de
tigre” en un civilizado estadista, al menos en el discurso, faltará ver en la
realidad, que es donde realmente importa. Por ahora, la Constitución no es más
que un libreto protocolario para tranquilizar incautos. De no cumplirla y solo recitarla, entonces
estaremos frente a una grave esquizofrenia política y constitucional, parecida
a la vivida y sufrida por su admirado antecesor, Álvaro Uribe Vélez, que
terminó abusando y cambiando un artículito de la sacrosanta Constitución del 91.
Hasta llegó a decir que el Estado de opinión era superior al Estado de derecho.
Es probable que también el Tigre llegué a afirmar que la salvación de la Patria
está por encima de la Constitución. Pero, como tanto gusta al Tigre Abelardo
hablar de extrema coherencia, vamos analizar someramente algunos apartes de su
discurso que develan extremas contradicciones e incoherencias. Vamos hacerlo en
dos entregas, empezando esta con el significado que le asigna a la Patria y el
alcance de su consigna: “Firmes por la Patria”.
¿De cuál Patria nos habla?
Nos habla sobre todo de la Patria de los negocios y los grandes mercaderes,
de sus inversiones y su codicia sin límite, que no depararán en la depredación
de nuestra portentosa biodiversidad, utilizando el fracking para “perforar,
perforar y perforar”, en asocio con petroleras internacionales y de
MAGA, como lo pregona y hace Trump en America First, sin escatimar los daños
irreversibles causados al planeta y la actual catástrofe climática. No demorará
Trump en proponerle extender sus inversiones hoteleras y campos de golf para
hacer de Barranquilla la Miami del Caribe, así como lo hizo con su cómplice
genocida, Netanyahu, para convertir a Gaza en la Riviera del Oriente Próximo. Es
muy probable que ambos, con ese espíritu de empresarios que tienen, terminen
haciendo buenos negocios con la asesoría del vicepresidente, José Manuel
Restrepo, que será el vendedor internacional de la marca Colombia, como ya lo
anunció el Tigre, invitando a Elon Musk para que ensamble sus Teslas en
Medellín y se interese por explorar las tierras raras que necesita su empresa
espacial. Así irán haciendo de la Colombia
Milagro un Dorado para un selecto grupo de emprendedores nacionales e
internacionales, con el apoyo de todos los gremios y el corifeo de los grandes
medios de comunicación. Hasta acabarán convenciéndonos a todos de ese milagro
económico que eliminará en pocos meses la pobreza, la economía informal y hasta
el desempleo, por lo cual no serán necesarias políticas sociales, si acaso
subsidios puntuales.
Primero la seguridad, matriz
de la paz
Pero, para ello, antes se necesitan los héroes de la Patria, esa legión de
abnegados militares que ofrendarán sus vidas por la seguridad, matriz de la
paz, que todos disfrutaremos en 90 días en los campos y ciudades, gracias a
miles de ciudadanos “firmes por la Patria”, como otrora
lo hicieran Carlos Castaño en compañía de Mancuso, Jorge 40 y Don Berna con los
buenos muchachos del DAS. A todos ellos asesoró el Tigre y condujo
desinteresadamente por los caminos de la desmovilización en compañía de su
colega, Mario Iguarán, entonces viceministro de justicia en el gobierno de
Álvaro Uribe. Por eso, con la asistencia del audífono en su oído derecho,
recitó el Tigre la Oración Patria que rezan los militares para insuflar su
espíritu de valor y así sacrificar sus vidas en defensa del patrimonio y la
Patria de unos pocos. Esa es la esencia del patriotismo y el alcance de ese
grito estentóreo: “Firmes por la
Patria”. Tampoco podía faltar en su discurso la defensa a ultranza de la
democracia, del respeto a la separación de las ramas del poder público, de las
libertades ciudadanas y de las garantías al senador Iván Cepeda para el
ejercicio de la oposición, siempre y cuando no se le ocurra promover la
subversión, es decir, liderar protestas y movilizaciones ciudadanas en defensa
de derechos sociales conquistados durante el gobierno del cambio. Porque es muy
curioso que, para el Tigre, como para casi todo el establecimiento y sus poderosos
gremios, en Colombia no existe el Estado Social de derecho consagrado en el
artículo 1 de la Constitución, pues solo nos hablan del Estado de derecho. Pero
sobre esa peculiar concepción del Estado y la democracia trataré en la segunda
parte, ya que requiere un análisis más detallado y extenso de ese espectacular
y emotivo discurso pronunciado, mejor recitado, gracias al discreto audífono
instalado en su oído derecho, en medio de cánticos gloriosos y ese deslumbrante
juego de luces de navidad en “La Ventana
al mundo”.
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