EL DESEMPALME DEMOCRÁTICO
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Hernando Llano Ángel.
Por
la forma incierta y polémica en que discurre el empalme entre el gobierno del
presidente Gustavo Petro y los comisionados del presidente electo, Abelardo de
la Espriella, todo parece indicar que se trata de un dramático “desempalme democrático”.
Como es usual en un país donde la ley y sus formalidades suelen utilizarse para
evadir lo esencial, cuando no para burlar la justicia, dicho empalme va a
naufragar en medio de artículos, incisos y reuniones paralelas de ambas partes,
sin posibilidades de un encuentro e intercambio responsable y riguroso de
información sobre la gestión pública, que afecta la calidad de vida de todos
los colombianos.
Sectarismo antidemocrático
Es una expresión más de sectarismo político que
subordina el interés general de la Nación al personal y partidista de dos
líderes. Dos líderes cuyas personalidades veleidosas y vanidosas les impide
reconocerse como interlocutores políticos legítimos, responsables de la
convivencia política, pues cada uno reclama encarnar la voluntad del pueblo
colombiano. Por eso, lo que está tras escena es mucho más significativo y
grave, así como de largo aliento. Se trata, nada más ni nada menos, que de la
imposibilidad de un empalme de la democracia con el pueblo colombiano. Es mucho
más que un simple empalme entre esas dos figuras políticas que dividen casi
milimétricamente la nación, como quedó demostrado en la pírrica diferencia de
250.000 votos entre el “Tigre” y Cepeda, hoy todavía objeto de controversia.
Una controversia seguramente imposible de resolver en la actualidad, como fue
la existente entre Gustavo Rojas Pinilla, candidato de la ANAPO y Misael
Pastrana Borrero del partido conservador, que solo la historia aclaró como el
mayor fraude electoral del siglo pasado, ya demasiado tarde. ¿Sucederá lo mismo
con la presente controversia? ¿Será un delirio del presidente Petro o habrá un
asidero tecnológico en su denuncia sobre la manipulación del software en la IP
ubicada en Los Ángeles? Por eso mismo, es un desempalme de la democracia
con el pueblo colombiano, más allá de la controversia electoral. Un desempalme
que viene de tiempos inmemoriales y no es de ahora. Un desempalme que recibe
diversos nombres y tiene muchos protagonistas. Solo para recordar el más
conocido, acuñado por Jorge Eliécer Gaitán, es el desempalme todavía existente
e irresoluble entre el “País Político” y el “País Nacional”.
Para las jóvenes generaciones, vale la pena recordar la forma meridiana como lo
describió Gaitán en su discurso del 20 de abril de 1946, ya hace más de 80
años, en el Teatro Municipal de Bogotá: “En Colombia hay dos países:
el país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su
poder y el país nacional que piensa en su trabajo, en su
salud, en su cultura, desatendidos por el país político. El país
político tiene rutas distintas a las del país nacional. Tremendo drama en la
historia de un pueblo”.
Un desempalme histórico y violento
Un drama que en realidad se convirtió en una
sangría inagotable hasta nuestros días. En parte, porque en medio del
cambalache electoral de mentiras y promesas, pero también de prejuicios,
pasiones, emociones y odios, que cada cuatro años representan supuestos líderes
salvíficos del pueblo, todo se encuentra revuelto como en el tango y se funde
el país político con el nacional. Así sucedió durante el “Gobierno del Cambio”,
que termina su mandato con figuras prominentes del país político como Armando
Benedetti a cargo del ministerio del interior y con escándalos de corrupción
que se disputan la cuantía de defraudaciones a la Nación con los gobiernos del
presidente Álvaro Uribe Vélez y el número de sus altos funcionarios condenados
por corrupción. Y ahora, estamos ad portas de ver como asume la presidencia de
la República un “TIGRE”, como si la Casa de Nariño fuera un zoológico y la
Nación una selva, en la que deberá predominar la ley del más fuerte, como
simbólicamente lo quiere anunciar con su posesión desde una guarnición militar.
Los que siempre han gobernado
Un Tigre que anunció de viva voz, con rugidos
ensordecedores por todos los medios y plazas, que en su presidencia llegaría el
momento para los que NUNCA han gobernado. Pero ha conformado un gabinete con
los que SIEMPRE han gobernado, es decir, lo más granado del país político
imbricado con el entramado gremial, en nombre de una PATRIA MILAGRO, que
coincide plenamente con el País Político. Una Patria cuyos contornos e
intereses nacionales parecen diluirse en su alianza con MAGA, pues ya el Tigre
declaró en una entrevista, durante su campaña presidencial, que sería “el
primer presidente colombiano del partido republicano” de Trump.
Partido republicano al que destinó una generosa contribución para la campaña de
Trump. En reciprocidad recibió de TRUMP su respaldo incondicional y
determinante para la segunda vuelta, a semejanza de un padrino mafioso, pues
todos conocemos su desinterés patriótico y democrático en los apoyos que
brinda. Lo vemos con su respaldo a la presidenta interina y antidemocrática de
Venezuela Delcy Rodríguez.
¿Un canciller para Maga?
A propósito, el nuevo canciller, Omar Bula Escobar,
tan coherente y enérgico en su anuncio de no tener relaciones con estados
antidemocráticos y menos embajadas ¿romperá relaciones con la república
bolivariana de Venezuela, o hará una excepción en aras del intercambio económico
o quizá por solidaridad con las víctimas del terremoto? ¿Cuál será la extrema
coherencia en política internacional al normalizar y profundizar la relación
con el Estado de Israel, presidido por Benjamin Netanyahu, encauzado por
corrupción en su país e incurso en crimen de genocidio por la Corte
Internacional de la Haya? Ni hablar del respeto a los principios de la Carta de
las Naciones Unidas que promoverá en su alianza con MAGA y Trump que la ha
convertido en una hoja de papel, pues el nuevo canciller coincide plenamente
con MAGA en que las Naciones Unidas perdieron su rumbo por promover y defender
la “globalización” y el multilateralismo en política internacional.
¿Asistiremos, también, a un desempalme del Estado colombiano con las Naciones
Unidas?
El “desempalme democrático”
Todo parece indicar que durante estos cuatro años
no solo se profundizará el desempalme violento entre el País Político y el País
Nacional, sino que asistiremos al ascenso de una nueva elite a la Casa de
Nariño. Una elite cacocrática, militarista y tecnocrática, que ya tuvo su
cuarto de hora por cerca de 12 años. Primero de 2002-2010 con el presidente
Álvaro Uribe Vélez y luego del 2018 al 2022 con Iván Duque. Dichas
administraciones, en nombre de la “Seguridad democrática” y el “Centro
Democrático”, dejaron un legado en escándalos de corrupción, funcionarios
condenados y crímenes de lesa humanidad, que todavía la Fiscalía General de la
Nación y la JEP están por esclarecer plenamente. Por eso, el nuevo ministro de
justicia, Iván Cancino, ya expresó que el gobierno evaluará sus peticiones de
financiación, pues constitucionalmente su funcionamiento está fijado hasta el
2037. ¿Se promoverá una reforma constitucional en aras de la austeridad fiscal
y la motosierra del Estado?
¿Un gobierno cacocrático-tecnocrático y
militarista?
¿Será esa la verdadera identidad de la “Patria
Milagro? La pregunta es pertinente, pues quizá nadie conoce mejor las entrañas
de la elite cacocrática en nuestro país que el Tigre, ya que como abogado
penalista se destacó por sus asesorías y la promoción de sus intereses, como lo
hizo desde la Fundación Iniciativas de Paz [i], durante la desmovilización de las AUC.
Pero, sobre todo, porque contará con los sabios consejos de Carlos Alonso
Lucio, quien sostuvo una estrecha relación con Miguel Rodríguez, del cual
recibió aportes para su actividad política, según lo revelado por el contador
del Cartel de Cali, Guillermo Alejandro Pallomari González, en su indagatoria
ante la Fiscalía General de la Nación realizada el 16 de noviembre de 1995.
También, tecnocrática, pues su vicepresidente, José Manuel Restrepo, como
exministro de economía del presidente Iván Duque, conoce y se mueve como pez en
el agua en las profundidades y los meandros del sector empresarial y gremial.
Por último, militarista, ya que anuncia el Tigre que se posesionará como
presidente en una guarnición militar. Un gesto de extrema coherencia con sus
consignas de “Firmes por la Patria” y “Defensores de la
Patria”. Pero olvida que el único patriotismo legítimo es el
constitucional y la Carta del 91 establece en su artículo 192 que “el
presidente de la República tomará posesión de su destino ante el Congreso de la
República” o, en su defecto, “ante la Corte Suprema de Justicia”
y, en caso extremo, “ante dos testigos”. De hacerlo en una
guarnición militar, semejante simbolismo augura una gobernabilidad castrense y
no civil, contraria al espíritu de la Constitución y la democracia. Quizá todo
ello se deba a que el signo de los tiempos que corren es muy parecido al de la
década del 20 del siglo pasado en los Estados Unidos, que resumió el escritor
alemán Hans Magnus Enzerberger en esta conocida sentencia: “el
capitalismo es una mafia legal y la mafia un capitalismo ilegal”, cuyo
espíritu domina Donald Trump a punta de aranceles y amenazas, acompañadas de
bombardeos, cuando lo considere necesario, con el apoyo de incondicionales
“gobergánsteres” que forman parte del “Escudo de las Américas” y son
entusiastas seguidores de la “Doctrina Donroe”, pero ignoran el probable
colapso de su gestor en la próximas elecciones de noviembre frente al partido
demócrata en el Congreso.
[i] https://www.infobae.com/colombia/2025/09/17/el-rol-de-abelardo-de-la-espriella-en-el-proceso-de-paz-entre-colombia-y-las-auc-lo-volveria-a-hacer/
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