lunes, enero 26, 2026

Trump, un Mago esperpéntico

 

Trump, un mago esperpéntico

https://elpais.com/america-colombia/2026-01-25/trump-un-mago-esperpentico.html

https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/trump-un-mago-esperpentico/

Lo que olvidan Trump y sus nuevos cómplices en la “Junta de Paz” es que la identidad y dignidad de los pueblos, ya sea Groenlandia o Venezuela, no está en venta y no tiene precio, así cuente para ello con encumbrados delincuentes estatales o busque cooptarlos en su nueva “Junta de Paz”.

Hernando Llano Ángel.

MAGA no es la creación de Trump. Todo lo contrario. Trump es apenas un aprendiz de brujo esperpéntico que pretende revivir el glorioso pasado de la hoy decadente Maga. Un pasado donde ella hizo gala de su maestría de embaucadora y tuvo al mundo occidental embrujado desde mediados del siglo pasado con tres poderosos mitos: la libertad, la democracia y el progreso. Mitos incorporados como realidades en la cosmovisión capitalista occidental desde que irrumpieron en forma fulgurante y mortal sobre la población civil de Hiroshima y Nagasaki en 1945[i], dejando una estela de muerte y horror hasta entonces inimaginable en nombre de la paz, la libertad y la democracia. Era el parto criminal y genocida del nuevo orden geopolítico que hoy está agonizando. Pero la mayor maestría de la Maga de entonces no fue tanto esa demostración de su poder nuclear, pues pronto fue desafiada por la Unión Soviética, seguida por otros tres Estados como Gran Bretaña, Francia y China. Su máxima demostración fue el ilusionismo político de la OTAN[ii], surgida en 1949 para proteger esa secular trinidad mítica frente a la amenaza de otros tres poderosos mitos enarbolados por la URSS: la revolución, la igualdad y la solidaridad de los pueblos, que reaccionó 6 años después con su Pacto de Varsovia[iii] como respuesta a la OTAN.

De la Guerra Fría al “Fin de la Historia”

Desde entonces asistimos a la mortandad de la “guerra fría” y su nuevo orden mundial, configurado por guerras y disputas imperiales mediante un tercero interpuesto en Asia, Medio Oriente y Latinoamérica con millones de víctimas sacrificadas en el altar del “mundo libre capitalista” contra el implacable totalitarismo comunista. Hasta que un mediocre actor de reparto de películas de Hollywood, Ronald Reagan, con su “Guerra de las Galaxias”[iv], propiciara la implosión de ese mundo de cucaña socialista y la caída del muro de Berlín. Entonces un joven politólogo, Francis Fukuyama, descendiente de japoneses --para mayor ironía-- escribirá una opereta titulada el “Fin de la historia”[v], celebrando el triunfo inobjetable de la democracia liberal sobre el comunismo soviético. Pero ahora resulta que estamos asistiendo a la segunda versión de esa sanguinolenta película, donde Maga perdió más de una guerra en Corea, Vietnam y Afganistán.

Los Mercaderes Imperiales

Una segunda entrega más truculenta con la aparición de mercaderes imperiales por doquier: Trump, Putin, Netanyahu, Xi Jinping y otros tantos más en ligas menores, llamados a repartirse el mundo y sus áreas de influencia. Sin duda, el mago mayor de esta segunda serie es Trump, no tanto por su estatura física y desfachatez grandilocuente, sino por encarnar, ya sin la retórica hipócrita de la defensa de la libertad, la democracia y los derechos humanos, los máximos valores del naciente orden: la codicia insaciable de los mercaderes, la fuerza impune de los matones, la brutalidad exultante de sus subordinados, la vulgar adulación de sus cómplices y la mentira universalizada de sus ideólogos, ahora pertrechados con Fake News y la IA proporcionada por un vasto conglomerado tecnológico cibernético capaz de crear realidades paralelas y embaucar a sus millones de seguidores en la ilusión de ser los elegidos, como cruzados invencibles de MAGA.

Las Naciones como botín de guerra estratégico

Por eso desde Davos, Trump promueve una “Junta de Paz”[vi] para socavar ladinamente a las Naciones Unidas[vii] y utilizarla como plataforma de lanzamiento de sus nuevas guerras de conquista en nombre y beneficio de sus mercados y la restauración de la grandeza de Maga. Ya cuenta para ello con cerca de 20 cómplices, entre los que se destacan “demócratas” tan íntegros como Benjamin Netanyahu, Víctor Orban y Javier Milei. Porque para Trump la paz no es otra cosa que la continuación de la guerra por la disputa de los mercados mediante los aranceles, las amenazas de anexiones territoriales y la oferta de compraventa de las naciones, ya sea Groenlandia, Venezuela o cualquier otro lugar del mundo lo suficientemente rico en petróleo o minerales críticos y débil en el terreno político y militar. Lo que olvidan Trump y sus nuevos cómplices en la “Junta de Paz” es que la identidad y dignidad de los pueblos, ya sea Groenlandia o Venezuela, no está en venta y no tiene precio, así cuente para ello con encumbrados delincuentes estatales o busque cooptarlos en su nueva “Junta de Paz para hacer buenos negocios en el Oriente Medio y el hemisferio Occidental. Pero el mayor error de Trump es que subestima demasiado a su propio pueblo, pues está convencido que puede seguir manipulando a su antojo sus miedos, prejuicios, odios y esperanzas, utilizando la fantasmagoría de MAGA en su propio beneficio y sus ansias de perpetuarse como inquilino frívolo de la Casa Blanca, cuya ala este[viii] convertirá en un fastuoso salón de baile para celebrar sus triunfos.

¿Habrá fiesta en la Casa Blanca en noviembre?

Todo parece indicar que el tiempo no le dará esa oportunidad, pues a un año en la presidencia tiene el índice de desaprobación ciudadana más alta en toda la historia, “de acuerdo con una encuesta de CNN, el 58 % de los estadounidenses considera que su primer año en el cargo ha sido un fracaso, en un escenario marcado por la preocupación económica, el cierre parcial del gobierno y el desgaste de algunas de sus políticas emblemáticas”[ix]. Y, lo que es peor, olvida que la represión y la violencia que no duda en aplicar en el exterior, bombardeando lanchas, secuestrando y asesinando, no serán toleradas impunemente si lo hace también en el interior contra sus ciudadanos y la población migrante[x], como está sucediendo, pues el próximo noviembre se lo cobrarán en las elecciones para el Congreso. Por eso Trump es un mago esperpéntico tanto más peligroso cuanto más seguro está de haber seducido a MAGA y cuando ella lo rechace en las urnas es probable que intente de nuevo abusar de ella por la fuerza, como lo hizo en su vida privada en varias ocasiones y por ello fue condenado en el caso de la columnista E J Carroll a pagar 5 millones de dólares por abuso sexual[xi]. Por algo aparece tan sonriente al lado de Epstein en varias fotografías, una prueba irrefutable de sus afinidades electivas: “Conozco a Jeff desde hace 15 años. Un tipo estupendo”, dijo Trump a New York Magazine en 2002. “Es muy divertido estar con él. Incluso se dice que le gustan las mujeres hermosas tanto como a mí, y muchas de ellas son más jóvenes. Sin duda: Jeffrey disfruta de su vida social”[xii]. Por último, no hay que olvidar que ya indultó a 1.500 de los asaltantes encausados por la toma del Capitolio[xiii] que el 7 de enero de 2021 lo respaldaron violentamente, reclamando su “triunfo” contra Biden. ¿Repetirá la escena el próximo noviembre si pierde las elecciones su partido republicano para el Congreso? ¿Celebrará en la sala este de la Casa Blanca o se irá a su palacete de Mar-a-Lago a jugar golf y rumiar su derrota? ¿Será capaz de reconocer que la vida pública no es lo mismo que su vida privada y no puede hacer con la vida de millones de personas lo que le plazca? ¿Cerrará el Congreso si pierde las elecciones alegando que hubo fraude de los demócratas? En 10 meses sabremos si Maga lo “despide” y repudia como un pretendiente indeseable por gobernarla a punta de amenazas, aranceles y violaciones de ICE.

 

 

 



viernes, enero 23, 2026

Un "MURAL" para Carlos Jiménez Gómez.

 

Un “MURAL” para Carlos Jiménez Gómez

“¿Puede el Estado envolver en una misma acción represiva a unos ciudadanos fuera de la Ley y a otros ciudadanos inocentes, antes de haber agotado todos los medios a su alcance para tratar de rescatarlos a estos sanos y salvos?” Carlos Jiménez Gómez.

https://elpais.com/america-colombia/2026-01-18/un-mural-para-carlos-jimenez-gomez.html

Hernando Llano Ángel

El pasado 16 de enero se cumplió el primer lustro del fallecimiento del doctor Carlos Jiménez Gómez, quien fuera Procurador General de la Nación entre 1982 y 1986. Entre sus actuaciones y decisiones más trascendentales, que fueron muchas[i], figura la denuncia que presentó ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes contra el entonces presidente Belisario Betancur Cuartas y su ministro de defensa, el general Miguel Vega Uribe, como máximos responsables por el letal desenlace del asalto terrorista del M-19 al Palacio de Justicia. Lo hizo, al optar el presidente Betancur por una acción militar de tierra arrasada y carecer de una clara estrategia para el rescate de los rehenes. Así lo planteó en su denuncia, formulando dos preguntas vitales: “¿Puede el Estado envolver en una misma acción represiva a unos ciudadanos fuera de la Ley y a otros ciudadanos inocentes, antes de haber agotado todos los medios a su alcance para tratar de rescatarlos a estos sanos y salvos?”, ¿Es esa decisión de aplicarles de inmediato, por cualquier razón, un mismo tratamiento, legítima?  Y respondió a ese par de interrogantes en forma contundente: “La Procuraduría no puede responder a dichos interrogantes sino negativamente”.

Denuncia civilista rigurosa

Por lo cual, el 20 de junio de 1986, remitió la denuncia a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, sustentada en una rigurosa investigación, que ya desde entonces afirmó que: “sobrevivieron al desastre y salieron de las ruinas del Palacio, sin que se tenga noticia alguna posterior acerca de su paradero o suerte final: Irma Franco Pineda, Clara Helena Enciso y un tercero no identificado, reconocido sobre su fotografía por un testigo”, además de señalar “que los magistrados Manuel Gaona y Horacio Montoya murieron en los momentos finales del operativo, ignorándose, sí, de qué lado llegaron los disparos que les dieron muerte”, junto a una relación precisa de 54 civiles asesinados, entre los que figuran 32 funcionarios de la rama judicial, desde el entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandía, magistrados y numerosos auxiliares judiciales, que relacionó con nombre y apellido y siempre deben ser recordados: Julio Cesar Andrade Andrade, María Teresa Barrios Rodríguez, Luz Estela Bernal Marín, Fabio Calderón Botero, Cecilia Concha Arboleda, Jaime Alberto Córdoba Ávila, Jorge Alberto Correa Echeverri, Hermógenes Cortes Nomelin, Manuel Gaona Cruz, Fanny González Franco, María Cristina Herrera Obando, Carlos José Medellín Forero, Ricardo Medina Moyano, Isabel Méndez Herrera, Lida María Mondol de Palacios, Luis Horacio Montoya Gil, Ana Beatriz Moscos de Cediel, María Teresa Muñoz de Jiménez, Aura María Nieto Navarrete, Alfonso Patiño Roselli, Blanca Inés Ramírez de Ángulo, Lilia Rincón Mora, Lisandro Romero Barrios, Rosalba Romero de Díaz, Yaneth Rozo Rojas, Emiro Sandoval Huertas, Pedro Elías Serrano Abadía, Nury Soto de Piñeros, Carlos Horacio Uran, Miguel Darío Velásquez Gaviria, Ruth Mariela Zuluaga de Correa. Para entonces, un total de 95 víctimas mortales incluyendo guerrilleros, miembros de la Fuerza Pública y 14 personas denunciadas como desaparecidas.

“MURAL”, de Ricardo Silva Romero

En su magnífica obra, Ricardo Silva Romero, recrea entre la cruda realidad descrita en numerosos libros e investigaciones y su lúcida ficción reflexiva, lo acontecido esos fatídicos y reveladores 6 y 7 de noviembre de 1985, tanto al interior del Palacio, en la Casa de Nariño, en la Casa del Florero como en la vida nacional, reseñando incluso por menores del partido de fútbol entre Millonarios y Unión Magdalena, cuya transmisión televisiva pretendió ocultar la incineración y destrucción del Palacio de Justicia. En “MURAL” aparece una breve y pertinente referencia a la investigación y el informe del Procurador Jiménez Gómez, en la página 382. “MURAL” proyecta en todas las dimensiones tan violento y execrable acontecimiento contra la civilidad y el derecho, sin las cuales no existe democracia y desde entonces vivimos atrapados en esta tramoya política tanática, que alterna magnicidios y masacres con periódicas elecciones. Silva Romero lo hace con el rigor de un documentalista y recorre con la cámara de la memoria al hombro, en medio del fuego, los infernales laberintos del Palacio. Retoma así literariamente la senda de la escuela italiana del cine realista de Roberto Rossellini (“Roma, ciudad abierta”, 1945) Y Vittorio De Sica (“Ladrón de bicicletas”, 1948) complementada con el vértigo violento de las películas de Tarantino, siendo todos estos directores superados por el horror dantesco del Palacio y la pluma de Silva Romero.

Un “MURAL” para Jiménez Gómez

Con el propósito de agregar una imprescindible escena a esa visión panorámica e integral que nos brinda “MURAL”, es preciso proyectar algunas valiosas claves que aportó el informe del Procurador Jiménez Gómez. Especialmente para comprender la turbia y criminal relación entre el poder civil y el militar, develado brutalmente por el fatídico desenlace del asalto delirante y terrorista del M-19. Un asalto para presentar una irónica demanda armada titulada “Antonio Nariño, por la defensa de los derechos del Hombre” y enjuiciar al presidente Belisario por su incumplimiento del Acuerdo de Paz. Para ello, voy a permitirme citar apartes de dicho informe y denuncia que tuvo y tiene el inmenso valor y coraje civil de haber sido la primera voz en condenar en forma rigurosa y valerosa la atroz vulneración de los principios y normas del Derecho Internacional Humanitario y del artículo 121 de la Constitución política de 1886, que exigía al presidente Belisario y a la Fuerza Pública el respeto absoluto de Derecho de Gentes. Así lo expresó Jiménez Gómez claramente: “En el Palacio de Justicia hizo crisis en el más alto nivel el tratamiento que todos los Gobiernos han dado a la población civil en el desarrollo de los combates armados”.  Por eso, en el acápite referido a la “Tesis del acto de guerra” señaló: “Eso fue uno de los tantos combates que una de esas bandas terroristas que asuelan al país protagonizan aquí y allá, indistintamente. Los terroristas no son guerreros nobles; ellos actúan cayendo por sorpresa…y con llamar a sus asaltos acto bélico, aquí no se busca magnificarlos política o jurídicamente, o elevar su nivel de consideración ante la opinión nacional. No se trata de ellos, sino de los civiles que se ven implicados en sus pendencias”. Para concluir en el punto tercero: “Todos estos actos, que en muchas direcciones pueden seguramente originar buenos efectos, en este sentido han engendrado uno malo, pésimo, que el Procurador General no puede disimular: han disminuido el sentimiento de seguridad de los ciudadanos, que mientras no se censure esta demasía, saben que en el evento de verse fortuitamente envueltos dentro de un mismo espacio con una cuerda de forajidos, pueden ser exterminados por la Autoridad sin que su inocencia amerite el que se haga hasta el último esfuerzo por su rescate”.

Archivo funesto de la denuncia

Lamentablemente estas democráticas y firmes consideraciones del Procurador no fueron atendidas y la Comisión de Acusaciones de la Cámara, con fundamento en una ponencia presentada por los entonces Representantes liberales Horacio Serpa, Carlos Mauro Hoyos y el conservador Darío Humberto Ordoñez, solicitaron su archivo, con la peregrina tesis de tratarse de un “típico acto de gobierno”, por lo cual el Legislativo no tenía competencia para juzgar. Así las cosas, quedaba al desnudo la más grave y mortal verdad sobre la quintaesencia de la relación entre el poder civil y el militar en esta democracia de mascarada, como es su relación simbiótica de impunidad, que luego se expresaría en la llamada política de “seguridad democrática” con un saldo de más de 6.000 ejecuciones extrajudiciales, conocidos cínicamente como falsos positivos. Habría que concluir, entonces, que no cabe hablar de un supuesto “pacto de silencio gubernamental” para encubrir responsabilidades mutuas entre civiles y militares por lo sucedido ese 6 y 7 de noviembre de 1985, sino más bien de un pacto estratégico sustancial entre dichos poderes, que expresa bien una de las dimensiones históricas de un régimen político electofáctico como el nuestro. Un régimen que periódicamente diluye sus crímenes y corrupción, con nuestra aquiescencia, bajo la coartada de las elecciones. Un régimen cuyo origen actual se remonta, por lo menos, al Frente Nacional con su permanente estado de sitio como fórmula de gobernabilidad y que se prolonga hasta nuestros días con los bombardeos contra cambuches guerrilleros donde continúan muriendo menores de edad, reclutados por “esas bandas terroristas que asuelan al País aquí y allá”, como con exactitud las caracterizó hace más de 40 años el Procurador Jiménez Gómez.

[i] https://calicantopinion.blogspot.com/2021/01/

 

martes, enero 13, 2026

Petro y Trump, de la confrontación a la concertación.

 

Petro y Trump, de la confrontación a la concertación.

https://elpais.com/america-colombia/2026-01-13/petro-y-trump-de-la-confrontacion-a-la-concertacion.html

https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/petro-y-trump-de-la-confrontacion-a-la-concertacion/

Después de la conversación telefónica que sostuvieron por cerca de una hora el pasado miércoles 7 de enero, Trump reconoció a Petro como un jefe de Estado honorable en su Truth Social y Petro a Trump como un hombre “pragmático que hace lo que piensa, como yo”. Ya era hora.

Hernando Llano Ángel.

Según el mensaje del presidente Trump en su Truth Social, en la primera semana de febrero recibirá en la Casa Blanca al presidente Petro. Será un encuentro en la doble acepción del término. Primero como reconocimiento mutuo de su condición de jefes de Estado y segundo como contradictores legítimos en torno a problemáticas eminentemente “intermésticas”, como lo son el narcotráfico y los recursos energéticos no renovables y estratégicos.

Después de la conversación telefónica que sostuvieron por cerca de una hora el miércoles 7 de enero, Trump reconoció a Petro como un jefe de Estado honorable en su Truth Social y Petro a Trump como un hombre “pragmático que hace lo que piensa, como yo”, según su entrevista para el New York Times[i]. Han dejado de insultarse y deslegitimarse, como gamberros de barrio y han empezado a comportarse como jefes de Estado. Ya era hora. Pues ambas problemáticas, el narcotráfico y los recursos energéticos, requieren abordajes y tratamientos simultáneos en el orden internacional y doméstico (“interméstico) para su adecuada regulación. Es la única forma de combatir con eficacia las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de estupefacientes y también definir la lucha por los recursos energéticos como el petróleo y los minerales estratégicos, llamados tierras raras, que están en el centro de la disputa por el nuevo orden geopolítico[ii] planetario entre las grandes potencias.

Las adicciones de Maga: Petróleo y drogas ilícitas

Por eso Trump, con su delirio imperial de America First y su grave complejo Maga-Céntrico, pues pretende que todo el mundo gire a su alrededor, precisa contar con la complicidad de la cacocracia militarista que controla Venezuela para asegurarse así su portentosa reserva petrolera y la enorme riqueza de minerales críticos por explorar y explotar que alberga su territorio. Pues si algo está fuera de duda es que Trump, en tanto mercader imperial, sabe muy bien que los negocios y las billonarias inversiones para la grandeza de su amada Maga requieren ante todo un clima de paz, seguridad y estabilidad en lugar del caos incierto y violento que predomina en toda guerra internacional o conflicto armado interno.

Por eso su afinidad con Putin y su impaciencia con Zelensky a quien sugirió “que era mejor hacer las concesiones de tierras ahora, antes de que Rusia gane más territorio en batalla”. De allí también su interés en concertar con Delcy Rodríguez y la cúpula político-militar de Maduro ese clima de tranquilidad para la llegada de las Maga-empresas petroleras y energéticas. Al igual que sus amenazas de intervenciones militares en Colombia y México, principales proveedores de cocaína y fentanilo, drogas que utiliza Trump como un comodín para intimidar e intentar controlar a sus gobernantes, Petro y Sheinbaum, en beneficio de Maga. Para manejar esas dos grandes e irrefrenables adicciones de su amada Maga, el petróleo y los estupefacientes, Trump persigue, utilizando insultos, Fake News y su Truth Social, la colaboración en modo de sumisión de Venezuela, Colombia y México.

¿De la confrontación a la concertación?

Tal es el trasfondo del encuentro de Petro con Trump, lo que paradójicamente puede conducirlos de la confrontación a la concertación. Así lo mencionó Petro en su entrevista con reporteros de este Diario Global[iii]: “pero, por ejemplo, en el narcotráfico, no tenemos ninguna distancia”, incluso sugirió la posibilidad de contar con su apoyo para combatir grupos guerrilleros, pues dijo: “En realidad yo no les reconozco ese estatus porque son grupos que se han dedicado a la codicia”, así como insinuó que podría avanzarse por la vía de la negociación, como lo está haciendo con el llamado “Ejército Gaitanista de Colombia” o “Clan del Golfo”: “Hay algo en lo que sí puede ayudar Trump y es que la fiscalía es la que tendría que asumir las negociaciones y no ha querido hacerlo por miedo. Pero negociar con un grupo delincuencial lo hace Estados Unidos todo el tiempo. Estados Unidos negocia con los señores capos que nosotros extraditamos”. Si en el encuentro de febrero ambos logran acuerdos en este terreno, que es el prioritario para Trump, entonces éste deberá reconocer que sus graves acusaciones contra Petro, sindicándolo de “narcotraficante”, “capo” y “enfermo”, haciéndose eco de las infamias de la oposición de derecha y de la estulticia sectaria de sus millones de seguidores en las redes sociales que lo tildan de sucesor de Pablo Escobar, no tienen fundamento alguno. Y, sin duda, Petro consolidaría así su coherencia política y personal en sus denuncias y lucha como congresista contra los grupos narcoparamilitares, que permitieron depurar el Congreso de aproximadamente 60 parapolíticos[iv] a quienes, antes de ir a la cárcel, les pedía el presidente Álvaro Uribe Vélez que votaran sus proyectos en el Congreso, entre ellos su reelección para el período 2006-2010.

La mayor paradoja de Petro

En tal caso, Petro también estaría ante la mayor paradoja de su vida política, pues pasaría de ser el jefe de Estado que con mayor vehemencia ha desafiado a Trump, incluso en Nueva York, llamando a los soldados norteamericanos a desobedecer sus órdenes para no incurrir en crímenes de guerra, a contar con su apoyo invaluable en la lucha contra la codicia de organizaciones que han fusionado la rebelión con el narcotráfico, haciendo fracasar estruendosamente su principal bandera política, “la Paz Total”. Una bandera hoy raída y convertida en un caos letal en muchas regiones y municipios de Colombia bajo control de organizaciones criminales. De darse tal viraje en las relaciones con Trump y además contar con la coordinación de sus agencias de inteligencia y la DEA  para dar golpes certeros contra laboratorios y un eventual sometimiento del “Clan del Golfo” a la justicia, todo ello, le permitiría a Petro no solo desvirtuar la campaña virulenta y falaz de la oposición en su contra, sino que además situaría el debate electoral por la Presidencia en un terreno favorable para las llamadas fuerzas progresistas y adverso, curiosamente, a los sectores políticos más cercanos a Trump que buscan y esperan contar con su apoyo, como lo hizo en Honduras con Nasry Asfura y en Argentina con Javier Milei, los candidatos ganadores. Por lo tanto ese encuentro, de realizarse y no cancelarse intempestivamente, puede resultar histórico y estaríamos frente a la última y mayor paradoja de todas, como es que el poder criminal y deletéreo del narcotráfico, presente en todos los intersticios de la economía, las campañas políticas exitosas de innumerables candidatos, los mayores y más terribles crímenes políticos de nuestra historia reciente, sería la fuerza con mayor capacidad para transformar nuestra realidad política, económica y social, como aconteció al catalizar el proceso constituyente y la Constitución del 91, con su artículo 35 que entonces prohibía la extradición de Colombianos por nacimiento. Lo anterior puede suceder, siempre y cuando Petro y Trump pasen de la confrontación a la concertación. Ojalá ambos tengan en cuenta este sabio consejo de Max Weber y moderen su peligrosa adicción a X y Truth Social, antes y sobre todo después de su encuentro “face to face”: “Por eso el político tiene que vencer cada día y cada hora a un enemigo muy trivial y demasiado humano, la muy común vanidad, enemiga mortal de toda entrega a una causa y de toda mesura, en este caso de la mesura frente a sí mismo”. Porque si algo tienen en común los dos es su vanidad desmesurada, que los arrastra a las amenazas e insultos mutuos, en desmedro de sus funciones y causas como jefes de Estado.

 

[i]https://diario.mx/internacional/2026/jan/10/como-una-llamada-abrupta-entre-trump-y-el-presidente-de-colombia-evito-una-crisis-1101101.html

[ii]https://elpais.com/america-colombia/2026-01-05/la-geopolitica-de-los-mercaderes-imperiales.html

[iii]https://elpais.com/america-colombia/2026-01-09/petro-trump-me-dijo-que-estaba-pensando-hacer-cosas-malas-en-colombia.html

[iv] https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/

 

 

viernes, enero 09, 2026

LA GEOPOLÍTICA DE LOS MERCADERES IMPERIALES

 

LA GEOPOLÍTICA DE LOS MERCADERES IMPERIALES

https://elpais.com/america-colombia/2026-01-05/la-geopolitica-de-los-mercaderes-imperiales.html

https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-geopolitica-de-los-mercaderes-imperiales/

Hernando Llano Ángel.

Con Donald Trump ha quedado suficientemente claro, gracias a su desfachatez narcisista, que vivimos bajo el dominio de los mercaderes imperiales, para quienes la política y la vida misma no son más que negocios y ganancias. Por eso pretenden repartirse, en forma más o menos equitativa, el planeta entre ellos. Trump y su MAGA se quedarían con todo el hemisferio occidental, desde Canadá, Groenlandia, México, ahora Venezuela, hasta la Patagonia, con nuevos socios y empresarios entusiastas como Milei y el recién electo José Antonio Kast en Chile. Todo en nombre de la libertad y la democracia. Putin, podría quedarse con Donbás, convertida en una especie de “zona económica de frontera”, según el ingenio empresarial de Trump. Para Netanyahu toda la Franja de Gaza, haciendo realidad el sueño hotelero de Trump de transformar sus ruinas en “la Riviera del Medio Oriente”. El único que no entra en sus planes es Xi Jinping, quien bien podría ocupar a Taiwán, siguiendo su ejemplo en Venezuela. Así las cosas, tendríamos un orden multipolar de mercaderes de la guerra y de nuevos señores imperiales, para quienes no cuenta la Carta de las Naciones Unidas, solo su voluntad, arsenales y poderío nuclear.

El metalenguaje imperial  

Quizá por eso hay millones de seguidores de Trump en todas las latitudes, incluyendo Europa, que llaman paz a la guerra y libertad a la codicia. Ahora, incluso, la gran prensa llama intervención militar a la agresión imperial, así como Putin llama “operación especial” a la ocupación de Ucrania. Para continuar con ese metalenguaje de los mercaderes imperiales, también llaman captura al secuestro de Maduro y su esposa, Cilia Flores, como si Estados Unidos tuviera una jurisdicción hemisférica, radicada en Nueva York, para capturar y juzgar a quien considere su enemigo. Por eso Milei celebra desde la Argentina, en su cuenta X, el secuestro de Nicolás Maduro con un exultante “La libertad avanza. ¡Viva la libertad carajo!” Se entiende, la libertad de hacer negocios sin respeto alguno por las fronteras y la soberanía de los Estados. Así Milei responde con la lealtad de un cómplice a quien le debe su reciente triunfo electoral.

Fin de la Carta de las Naciones Unidas

El comienzo del 2026 marca, pues, un punto de inflexión al parecer irreversible en la vigencia de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente su artículo 2, numeral 3: “Los Miembros de la Organización arreglarán sus controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro ni la paz y la seguridad internacionales ni la justicia” y 4: “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas [i]”, como bien lo ha demandado la presidenta de México Claudia Sheinbaum. Pero si la Carta ya no tiene vigencia, mucho menos las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos tiene derecho al veto para garantizarse absoluta impunidad.

Un director Imperial Hollywoodense

Trump durante la declaración y extensa rueda de prensa en su residencia personal de Mar a Lago, parecía más un director de Hollywood que un jefe de Estado. Estaba desbordado por el éxito de un secuestro que pretende encubrir como una operación policial de las fuerzas del orden estadounidenses contra un capo del narcoterrorismo, cuando fue una agresión militar imperial que violó todos los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Así la describió a Fox New: “Quiero decir, lo vi literalmente como si estuviera viendo un programa de televisión. Si hubieras visto la velocidad, la violencia – era una cosa increíble,» agregando que los E.E.U.U. habían planeado «hacer esto hace cuatro días, pero el clima no era perfecto, y de repente se abrió y dijimos vamos.» “El equipo hizo un trabajo increíble. Ensayaron y practicaron como nunca se ha visto. Y me lo dijeron militares reales: no hay otro país en la Tierra que pudiera hacer algo así”. Hay que abonarle a Trump su modestia, fueron “militares reales” no de la IA, inventados por su Inteligencia Autocrática. Tan exitoso secuestro sienta un precedente que bien podría emular Putin para ir por Volodímir Zelenski, bajo el cargo de ser un autócrata neonazi, pues su período presidencial expiró el 20 de mayo de 2024 y todavía no ha convocado a elecciones. Aunque cabe la posibilidad que el mismo Trump presione su salida, despidiéndolo como en su famoso programa, por ser tan soberbio y no ceder el Donbás y Crimea a Putin.

Un director adicto al petróleo

Por lo pronto Trump se dispone a gobernar a Venezuela como un campo petrolero más que pondrá a disposición de las compañías norteamericanas: “Nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, invertirán miles de millones de dólares para reparar la infraestructura petrolera, que está en muy mal estado, y comenzar a generar ingresos para el país”[ii].  Vuelve con el mismo estribillo que utilizó cuando le prometió a Netanyahu que “Gaza podría ser la Riviera del Medio Oriente”. Por eso descubrió sobre la mesa la carta que antes había exhibido como una coartada casi perfecta, la guerra contra el narcoterrorismo, para ocultar bien su insaciable y verdadera adicción al petróleo. Una adicción más letal que la misma cocaína si consideramos los efectos devastadores en la crisis climática planetaria. Carta que trasladará ahora, en desarrollo de su “guerra hibrida”, a la Fiscalía y la Justicia norteamericana para procesar a Maduro como el gran capo del llamado “cartel de los Soles”. Claro, sin revelarnos los asteroides de la mafia norteamericana que forman una constelación de capos, casi intocables, encargada de la distribución de cocaína y del disfrute de sus astronómicas ganancias. Toda la razón le asiste a la exvicepresidenta Kamala Harris al decir: “No se trata de drogas ni de democracia. Se trata de petróleo y del deseo de Donald Trump de erigirse en el dictador regional. Si le importara alguno de los dos, no indultaría a un narcotraficante convicto ni marginaría a la legítima oposición venezolana mientras busca acuerdos con los compinches de Maduro”. Ese narcotraficante convicto es el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, a quien indultó al mismo tiempo que perseguía a Maduro por los mismos cargos. Nada inusual en Estados Unidos, pues durante la segunda guerra mundial también se indultó al capo Lucky Luciano por su valiosa información para el desembarco seguro de sus tropas en Sicilia y evitar huelgas en los muelles de Nueva York.

La interminable y rentable guerra contra el narcoterrorismo

Por eso, en su entrevista en Mar a Lago, Trump vuelve y juega con la misma coartada intervencionista e interminable de la guerra contra el narcoterrorismo, pero ahora amenazando el presidente Gustavo Petro: “Me apego a mi primera declaración [en diciembre]: está produciendo cocaína y la está mandando a Estados Unidos. Entonces será mejor que se cuide el trasero”, lo que augura que la campaña presidencial en Colombia en este 2026 será una especie de laboratorio inflamable. Un laboratorio, en todo caso, más impredecible que el controlado en Honduras con la victoria de su pupilo Nasry Asfura y del financiado en Argentina para el triunfo de Milei, pues Trump se la jugará sin escrúpulos con el candidato que le ofrezca mejores oportunidades para hacer “grande de nuevo a Colombia”, como aspira que sea Venezuela, y así tener dos mascotas obedientes al servicio de MAGA.

Transición petrolera cleptocrática

Todo ello, claro está gracias a una transición democrática, con la ayuda del virtuoso empresariado colombiano, que recibirá millonarias inversiones para sus industrias extractivas y depredadoras del medio ambiente. Y, en el caso de Venezuela, con la complicidad de los cacocratas del régimen actual, la vicepresidenta Deisy Rodríguez, el ministro de defensa Vladimir Padrino y Diosdado Cabello, ministro del interior. Así lo reveló en su rueda de prensa: “Marco (Rubio) está trabajando en eso directamente. Acaba de conversar con ella y está dispuesta a hacer lo que consideremos necesario para que Venezuela vuelva a ser grande. Muy simple". Todo lo anterior en desarrollo de su “Corolario Trump”: "Vamos a gobernar Venezuela hasta que haya una transición segura. Durante un tiempo, serán en gran medida las personas que están detrás de mí", refiriéndose a Marco Rubio y el ministro de guerra Pete Hegseth. Si todo le resulta tan simple a Trump, no estaríamos entonces asistiendo a una transición democrática, sino más bien al comienzo de una transacción delincuencial entre gánsteres estatales que intercambian su impunidad por petróleo. Pero si le sale tan mal como el trato con Putin para poner fin en 24 horas la guerra en Ucrania, en lugar de acabar con el “cartel de los soles”, puede ser el comienzo del eclipse de su MAGA. Solo al final, quizá, sabremos si la “estupenda” nobel de Paz, María Corina Machado, podrá administrar con seguridad y lealtad, siempre en beneficio de MAGA y sus copartidarios, las mayores reservas de petróleo del planeta. Un final muy deplorable para los millones de venezolanos que en la diáspora celebran ilusamente el regreso de la libertad a su amada Venezuela. Una oscura y densa libertad llamada petróleo que les niega su soberanía y dignidad.

 

LA PAZ DEMOCRÁTICA, TAN QUERIDA COMO DESCONOCIDA.

 

 La Paz Democrática, tan querida como desconocida

https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-paz-democratica-tan-querida-como-desconocida/

https://elpais.com/america-colombia/2026-01-01/la-paz-democratica-tan-querida-como-desconocida.html

Hernando Llano Ángel.

Nada más urgente y vital para Colombia en este 2026 que comprometernos todos, como ciudadanía, en forjar una paz democrática, una paz querida, promovida y cuidada por todos. Una paz que sea mucho más que un armisticio, una tregua, un sometimiento a la justicia o incluso un solemne Acuerdo, como en 2016, entre actores armados y el Estado. Eso es lo que parcialmente hasta ahora hemos conocido, sin que se haya garantizado a todos los colombianos, especialmente a los líderes sociales y defensores de derechos humanos sus vidas y el ejercicio libre y no violento de la política, es decir, la democracia. Y esa paz se llama paz política, paz democrática porque nace de la deliberación, la participación y el consentimiento ciudadano, no solo del apaciguamiento transitorio o la desmovilización permanente de los actores armados. Es una paz fraguada en la deliberación, no en la manipulación de líderes políticos en trance electoral o ávidos de protagonismo histórico y vanidad personal, como hasta ahora los hemos conocido.

La Paz Democrática no se negocia

Es una paz como resultado de valores concertados, no tan solo de intereses negociados. Es decir, es una paz sustentada en el respeto, la promoción y garantía de los derechos humanos como expresión de la igual dignidad de todos, en lugar de esa otra paz negociada que defiende privilegios de cuna, el color de piel, intereses minoritarios, sean ellos empresariales, corporativos o sindicales, hegemonías regionales y hasta clientelas y empresas políticas, autodenominadas partidos, con líderes mesiánicos que se proclaman salvadores de la Patria. Esta última no es la paz política, mucho menos la democrática, sino la paz de los políticos y los mercaderes en beneficio de sus clientelas y promotores legales e ilegales. Por eso ahora en campaña muchos de ellos casi no hablan de paz y mucho de seguridad, hasta con tigre incluido, porque están convencidos que la paz se agota en la defensa a ultranza del statu quo, la confianza inversionista, las rentas seguras y más ganancias para los mismos de siempre. Suena igual a la fábula conocida de los tres huevitos, solo que ahora pondrán énfasis, con absoluto cinismo, en la cohesión social y la fraternidad entre empresarios y trabajadores (¡pero sin reajustes exagerados al salario mínimo!), la reconciliación y el abrazo entre todos los colombianos, porque unidos los “ciudadanos de bien” son más y se impondrán sobre los del mal, como lo han hecho desde que gobiernan virtuosamente, sin asomo de corrupción y respetando totalmente los derechos humanos.

Sentido de la Paz Democrática

Por el contrario, la paz democrática recobra y defiende el sentido de lo público, del Estado Social de derecho, de la legalidad y de los intereses generales, en lugar de la apropiación y depredación partidista del presupuesto público mediante el clientelismo, las prebendas y la contratación corrupta con empresarios y organizaciones criminales. Como esto último es lo que ha predominado en nuestra política y el régimen –así lo llamó tardíamente y en forma oportunista Álvaro Gómez Hurtado-- desde tiempos inmemoriales hasta el presente, la paz democrática es casi totalmente desconocida. Por eso hay que dotarla de sentido. No es redundante ni un pleonasmo, todo lo contrario, pues solo mediante el ejercicio responsable de la ciudadanía ella existe. Lo que nos sucede es que tenemos más millones de electores cautivos en redes clientelistas y prebendarías que ciudadanos libres y responsables. Con semejante déficit de ciudadanía es muy difícil forjar y menos consolidar una paz democrática. Pero como dice el refrán popular “querer es poder”.

La democracia es más que elecciones

Para empezar, no hay que confundir la democracia con las elecciones. Si ellas no son libres y se realizan en medio de la coacción y la violencia, el asesinato de precandidatos y candidatos, la intimidación y constreñimiento a los electores, la compraventa de votos, el famoso TLC (techo, ladrillos y cemento) y la financiación ilegal de las campañas, pues simplemente no hay democracia. En ese contexto siempre terminarán ganando los poderes de facto y no la ciudadanía. Se consolidará así un régimen político electofáctico y no uno democrático, bajo la mampara y la tramoya de las elecciones. Pero solo muchos años después, como ha sucedido desde Gaviria hasta hoy, sabremos al final de sus mandatos cómo y en cuánto han violado los topes de financiación sus campañas políticas, quiénes han sido sus promotores legales e ilegales, las oscuras alianzas tejidas tras bastidores para ganar y gobernar, como también sus principales beneficiarios. Es una historia por todos conocida que vale la pena recordar: el magnicidio de Galán; el proceso 8.000 de Samper; el preacuerdo electoral de Pastrana con las Farc para la segunda vuelta; el paramilitarismo y su apoyo a Uribe en las regiones bajo su control; Odebrecht con Santos, la Ñeñepolítica de Duque[i] hasta la violación de los topes electorales de la campaña de Petro y el Pacto Histórico y su presunta financiación ilegal[ii].

La Paz democrática es pública, no privada.

Valga la redundancia, la paz democrática es pública y de todos, con todos y para todos, no es una paz privada entre pocos y para su exclusivo beneficio, seguridad y prosperidad de sus personales negocios. Esa paz expropia a miles sus derechos y dignidad en nombre de la seguridad y la prosperidad de sus inversiones, empresas y fortunas. Quienes la promueven y afirman que la seguridad es el fundamento de la paz, olvidan la sentencia de un prudente pontífice que nos recuerda que “la seguridad de los ricos es la tranquilidad y dignidad de los pobres”. Y por lo general donde predomina el hambre y la negación de los derechos fundamentales más vitales como la salud, el empleo, la vivienda y educación no hay tranquilidad, mucho menos dignidad y legalidad. Tiende a predominar la zozobra, el crimen y la inseguridad. Como gravemente lo expresó Miguel Hernández en su poema “El Hambre”, en versión musicalizada por Serrat: “Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos donde la vida habita siniestramente sola. Reaparece la fiera, recobra sus instintos, sus patas erizadas, sus rencores, su cola”[iii].

La Paz democrática es Política

Lo cual significa que es una paz entre adversarios que se reconocen mutuamente sus intereses, valores e identidades, siempre en disputa y tensión, y por eso renuncian a imponerse sobre el otro como un enemigo a quien se le niega violentamente sus reivindicaciones, valores, derechos, intereses y hasta su identidad existencial. No se los deslegitima con epítetos desde la derecha llamándolos “mamertos” o desde la izquierda “paracos”. Por eso es una paz entretejida todos los días con argumentos, emociones y gestos, muchas veces contradictorios y antagónicos, pero sin llegar al extremo de la exclusión simbólica, luego violenta y hasta su aniquilamiento físico. Será una paz tanto más democrática y ciudadana cuanto más se sustente en la amabilidad y no en la pugnacidad. Y será tanto menos democrática cuanto más estimule la enemistad y la hostilidad. Más política y democrática si promueve la argumentación y la deliberación en busca de acuerdos y no la unanimidad de los consensos, que anulan el derecho a la pluralidad y el disentimiento, sin los cuales no hay vida democrática. En ese sentido es una paz deliberante, civilista y no beligerante, siempre conflictiva y abierta al debate, por eso es la quintaesencia de la política y de la democracia y puede denominarse propiamente Paz Democrática.

La Paz Democrática es conflictiva

Por eso quienes pretenden eliminar el conflicto mediante la violencia, ya sea en nombre de la seguridad y azuzan el miedo desde la derecha o reivindican con furia la justicia social desde la izquierda, son su principal amenaza y vale tenerlos en cuenta para las próximas elecciones. Pero también los partidarios del llamado centro político poco contribuyen a la paz democrática cuando estigmatizan la controversia y la consideran una polarización dañina, pues deliran con una reconciliación plena en una sociedad sin conflictos, que jamás existirá en este mundo terrenal y “valle de lágrimas”. Quizá por lo anterior muchos los consideran tibios, pues no son ni chicha ni limoná. Por el contrario, la Paz Democrática exige posturas radicales en la práctica y no solo en el discurso, como suele suceder en el centro político, a favor de los derechos humanos, el Estado Social de derecho, la justicia como igualdad de oportunidades, la defensa de la pluralidad, la sostenibilidad y protección de la biodiversidad, la vigencia del derecho internacional y no guardar silencio ante su violación imperial. Por todo ello es que la paz democrática es tan querida como desconocida y se encuentra amenazada en estos tiempos antidemocráticos que corren. Es un desafío ciudadano promoverla, defenderla y afianzarla durante todo el 2026, porque ya abundan candidatos y candidatas que nos quieren seducir con cantos de seguridad, patriotismo y fiereza para abusar de ella y sacrificarla de nuevo en campos de batalla. Ansían, sobre todo, tomar revancha desde el Estado contra sectores sociales que reivindican democráticamente sus derechos, estigmatizándolos como “populistas”, “vagos”, “igualados” y hasta “comunistas”. La pregunta es ¿se depositarán en las urnas del 2026 más votos a favor de una paz democrática con libertad y justicia social o sufragios a favor de la guerra y la desigualdad en nombre de la seguridad nacional?

lunes, diciembre 22, 2025

EL SUR Y SERRAT TAMBIEN EXISTEN

 

 

“¡EL SUR Y SERRAT TAMBIÉN EXISTEN!”

https://elpais.com/america-colombia/2025-12-22/el-sur-y-serrat-tambien-existen.html

https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/serrat-el-sur-tambien-existe/

Hernando Llano Ángel.

El próximo sábado 27 de diciembre, la víspera del día de los inocentes, Serrat celebra 42 años de haber cantado hace 40 “El Sur también existe”. Un disco grabado en 1985, ilustrado con un reluciente arco iris en la parte inferior de su carátula, es decir al revés, contiene otros 9 poemas de Mario Benedetti, como un tributo a su obra. Pero es también un reconocimiento a la resistencia de los pueblos del cono Sur contra los embates de la hegemonía estadounidense y sus sangrientos legados dictatoriales desde la década de los años sesenta hasta los ochenta en Argentina, Chile, Bolivia, Uruguay, Perú y Brasil[i]. Legados que hoy pretende reeditar Trump con su Doctrina Nacional de Seguridad y su corolario intervencionista, pero ahora en forma más sutil y cínica, desplegando todas las formas de lucha. Desde las ejecuciones extrajudiciales contra famélicos lancheros, sindicados de ser peligrosos narcoterroristas y así forzar a Maduro para que ceda el paso a María Corina Machado y controlar estratégicamente las mayores reservas planetarias de petróleo en nombre del premio Nobel de la paz. Pero también lo hace otorgando “generosos prestamos electorales” a Milei en Argentina y brindando arteros apoyos en Honduras a favor de su candidato, Nasry Asfura, para después reclamar su pírrico y cuestionado triunfo: “Apoyé a alguien que no iba en la delantera y ganó las elecciones”, dijo exultante desde la Oficina Oval”[ii].

Colombia, blanco electoral del 2026

Todo lo anterior presagia un horizonte tan incierto como peligroso para las elecciones del 2026 en Colombia, al punto que las puede convertir en un laboratorio político más explosivo que una “fábrica de cocaína”, para utilizar su sibilino lenguaje criminal y empresarial. Lo hará, seguramente, promoviendo incondicionalmente en segunda vuelta al candidato de la extrema derecha contra el “comunista” de la extrema izquierda, todo en nombre de la “libertad y la democracia”. Obviamente, la libertad para invertir y expoliar las riquezas naturales del “país de la belleza” y consolidar la cacocracia que él gobierna a su antojo en nombre de MAGA y AMERICA FIRST. Probablemente tengamos las primeras elecciones pro y antimperialistas de nuestra historia reciente. Por eso los versos de Benedetti son hoy más actuales que nunca: “Con sus ventas navideñas, su culto a Dios padre, y de las charreteras, con sus llaves del reino el norte es el que ordena” y más adelante sentencia: “pero aquí abajo, abajo cada uno en su escondite hay hombres y mujeres que saben a qué asirse aprovechando el sol y también los eclipses apartando lo inútil y usando lo que sirve. Con su fe veterana el Sur también existe”, y sobre todo resiste.

¡Feliz cumpleaños “nanogenario”!

Pero todo lo anterior no es más que un pretexto para celebrar los 82 años del “nanogenario” --parafraseando el cariñoso “nano” de su madre Ángeles y su padre Josef— como lo llamaban en su casa de Poble Sec, barrio popular de Barcelona, donde nació el 27 de diciembre de 1943, en la calle poeta Cabanyes. Por eso también se lo llamó "el noi del Poble Sec", "el chico del Pueblo Seco". Un chico que con su poesía y música nos ha regalado generosamente alegría y rebeldía para gozar con dignidad la vida. Así lo canta en “Defensa de la alegría”, otro de los poemas de Benedetti en ese LP sureño: “defender la alegría como un estandarte, defenderla del rayo y la melancolía, de los males endémicos y de los académicos, del rufián caballero y del oportunista…defender la alegría como una certidumbre, defenderla a pesar de Dios y de la muerte, de los parcos suicidas y de los homicidas y del dolor de estar absurdamente alegres”. Alegría que también entona Serrat en muchas de sus canciones, como “Hoy puede ser un gran día”, “Plantéatelo así, Aprovecharlo o que pase de largo, Depende en parte de ti” o en “De vez en cuando la vida toma conmigo café y está tan bonita que da gusto verla. Se suelta el pelo y me invita a salir con ella a escena…y nos sentimos en buenas manos; se hace de nuestra medida, toma nuestro paso y saca un conejo de la vieja chistera y uno es feliz como un niño cuando sale de la escuela”.

“Llegar a viejo”

Todo ello, sin caer en la cursilería de la autoestima y reconociendo el implacable paso del tiempo, como lo canta en “Llegar a viejo”: “Si se llevasen el miedo, y nos dejasen lo bailado para enfrentar el presente... Si se llegase entrenado y con ánimo suficiente... Y después de darlo todo -en justa correspondencia- todo estuviese pagado y el carné de jubilado abriese todas las puertas... Quizá llegar a viejo sería más llevadero, más confortable, más duradero…Quizá llegar a viejo sería todo un progreso, un buen remate, un final con beso. En lugar de arrinconarnos en la historia, convertidos en fantasmas con memoria... Si no estuviese tan oscuro a la vuelta de la esquina... O simplemente si todos entendiésemos que todos llevamos un viejo encima”.  

En su prolífica, apasionada y musical poesía nada quedó excluido, menos olvidado. En ella están desde las populares melodías de su telúrica Cataluña “Canción de matinada”[iii] y ese Mediterráneo que “a fuerzas de desventuras” tiene “un alma profunda y oscura”, pasando por la pasión romántica de Lucía “si algún día después de amar, amé, fue por tu amor Lucía a la desgarradora y nostálgica “Piel de Manzana”: “A esa muchacha que dio a morder su piel de manzana cuando Cupido plantaba un nido en cualquier ventana… que tuvo al barrio guardando cola y revoloteando como polillas en las farolas. A esa muchacha que fue "Piel de Manzana" se le quebró el corazón de porcelana, se le bebieron de un trago la sonrisa. La primavera con ella tuvo prisa… Muchachas tristes que florecisteis en mis aceras, bien poco ha escrito en vuestros cuadernos la primavera...y llega el invierno”.

“Buenos Tiempos”

Hasta el Serrat crítico y premonitorio de “Buenos Tiempos”, canción escrita y entonada con la fuerza de su vibrato en 1987, en su LP “Bienaventurados” que resume, mejor que cualquier análisis del más sesudo de los politólogos, los tiempos que corren, con 38 años de antelación: “Corren buenos tiempos, buenos tiempos para la bandada de los que se amoldan a todo con tal que no les falte de nada. Tiempos fabulosos, fabulosos para sacar tajada de desastres consentidos y catástrofes provocadas…Tiempos como nunca para la chapuza, el crimen impune y la caza de brujas…Corren buenos tiempos, buenos tiempos para esos caballeros locos por salvarnos la vida a costa de cortarnos el cuello… Corren buenos tiempos, buenos tiempos preferentemente para los de toda la vida para los mismos de siempre”.

“Por las paredes, mil años hace…”

Por último, gracias, Nano, por advertirnos que no podemos seguir jugando a ser ciudadanos tan cándidos e inocentes, viviendo un interminable 28 de diciembre, al ir cada cuatro años a depositar un voto en una urna esperando que todo cambie. Desde 1978 nos lo cantas y recuerdas en “por las paredes (mil años hace…): “Que la ignorancia no te niegue, que no trafique el mercader con lo que un pueblo quiere ser. Lo están gritando siempre que pueden, lo andan pintando por las paredes...”. Y ahora aparecen en cientos de gigantes vallas en carreteras y ciudades, con rostros sonrientes de miles de candidatos y candidatas al Congreso, que desfiguran y saquean el paisaje de “Colombia el país de la belleza” en nombre de la “democracia”, la “lucha contra la corrupción” y la “seguridad”. ¿Pasará usted por inocente hasta el 2030?