Trump, un mago esperpéntico
https://elpais.com/america-colombia/2026-01-25/trump-un-mago-esperpentico.html
https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/trump-un-mago-esperpentico/
Lo que olvidan Trump y sus nuevos cómplices en la “Junta de Paz” es que
la identidad y dignidad de los pueblos, ya sea Groenlandia o Venezuela, no está
en venta y no tiene precio, así cuente para ello con encumbrados delincuentes
estatales o busque cooptarlos en su nueva “Junta de Paz”.
Hernando Llano Ángel.
MAGA no es la creación de Trump.
Todo lo contrario. Trump es apenas un aprendiz de brujo esperpéntico que
pretende revivir el glorioso pasado de la hoy decadente Maga. Un pasado donde
ella hizo gala de su maestría de embaucadora y tuvo al mundo occidental
embrujado desde mediados del siglo pasado con tres poderosos mitos: la
libertad, la democracia y el progreso. Mitos incorporados como realidades en la
cosmovisión capitalista occidental desde que irrumpieron en forma fulgurante y
mortal sobre la población civil de Hiroshima y Nagasaki en 1945[i],
dejando una estela de muerte y horror hasta entonces inimaginable en nombre de
la paz, la libertad y la democracia. Era el parto criminal y genocida del nuevo
orden geopolítico que hoy está agonizando. Pero la mayor maestría de la Maga de
entonces no fue tanto esa demostración de su poder nuclear, pues pronto fue desafiada
por la Unión Soviética, seguida por otros tres Estados como Gran Bretaña,
Francia y China. Su máxima demostración fue el ilusionismo político de la OTAN[ii],
surgida en 1949 para proteger esa secular trinidad mítica frente a la amenaza
de otros tres poderosos mitos enarbolados por la URSS: la revolución, la igualdad
y la solidaridad de los pueblos, que reaccionó 6 años después con su Pacto de
Varsovia[iii]
como respuesta a la OTAN.
De la Guerra Fría al “Fin de la Historia”
Desde entonces asistimos a la
mortandad de la “guerra fría” y su nuevo orden mundial, configurado por guerras
y disputas imperiales mediante un tercero interpuesto en Asia, Medio Oriente y
Latinoamérica con millones de víctimas sacrificadas en el altar del “mundo
libre capitalista” contra el implacable totalitarismo comunista. Hasta que un
mediocre actor de reparto de películas de Hollywood, Ronald Reagan, con su
“Guerra de las Galaxias”[iv],
propiciara la implosión de ese mundo de cucaña socialista y la caída del muro
de Berlín. Entonces un joven politólogo, Francis Fukuyama, descendiente de japoneses
--para mayor ironía-- escribirá una opereta titulada el “Fin de la historia”[v],
celebrando el triunfo inobjetable de la democracia liberal sobre el comunismo
soviético. Pero ahora resulta que estamos asistiendo a la segunda versión de
esa sanguinolenta película, donde Maga perdió más de una guerra en Corea,
Vietnam y Afganistán.
Los Mercaderes Imperiales
Una segunda entrega más
truculenta con la aparición de mercaderes imperiales por doquier: Trump, Putin,
Netanyahu, Xi Jinping y otros tantos más en ligas menores, llamados a
repartirse el mundo y sus áreas de influencia. Sin duda, el mago mayor de esta
segunda serie es Trump, no tanto por su estatura física y desfachatez
grandilocuente, sino por encarnar, ya sin la retórica hipócrita de la defensa
de la libertad, la democracia y los derechos humanos, los máximos valores del
naciente orden: la codicia insaciable de los mercaderes, la fuerza impune de
los matones, la brutalidad exultante de sus subordinados, la vulgar adulación
de sus cómplices y la mentira universalizada de sus ideólogos, ahora
pertrechados con Fake News y la IA proporcionada por un vasto conglomerado
tecnológico cibernético capaz de crear realidades paralelas y embaucar a sus
millones de seguidores en la ilusión de ser los elegidos, como cruzados
invencibles de MAGA.
Las Naciones como botín de guerra estratégico
Por eso desde Davos, Trump promueve
una “Junta de Paz”[vi]
para socavar ladinamente a las Naciones Unidas[vii]
y utilizarla como plataforma de lanzamiento de sus nuevas guerras de conquista
en nombre y beneficio de sus mercados y la restauración de la grandeza de Maga.
Ya cuenta para ello con cerca de 20 cómplices, entre los que se destacan “demócratas”
tan íntegros como Benjamin Netanyahu, Víctor Orban y Javier Milei. Porque para
Trump la paz no es otra cosa que la continuación de la guerra por la disputa de
los mercados mediante los aranceles, las amenazas de anexiones territoriales y
la oferta de compraventa de las naciones, ya sea Groenlandia, Venezuela o
cualquier otro lugar del mundo lo suficientemente rico en petróleo o minerales
críticos y débil en el terreno político y militar. Lo
que olvidan Trump y sus nuevos cómplices en la “Junta de Paz” es que la identidad y dignidad de los pueblos, ya
sea Groenlandia o Venezuela, no está en venta y no tiene precio, así cuente
para ello con encumbrados delincuentes estatales o busque cooptarlos en su nueva
“Junta de Paz” para hacer buenos
negocios en el Oriente Medio y el hemisferio Occidental. Pero el mayor error de
Trump es que subestima demasiado a su propio pueblo, pues está convencido que
puede seguir manipulando a su antojo sus miedos, prejuicios, odios y
esperanzas, utilizando la fantasmagoría de MAGA en su propio beneficio y sus
ansias de perpetuarse como inquilino frívolo de la Casa Blanca, cuya ala este[viii]
convertirá en un fastuoso salón de baile para celebrar sus triunfos.
¿Habrá fiesta en la Casa Blanca en noviembre?
Todo parece indicar que el tiempo
no le dará esa oportunidad, pues a un año en la presidencia tiene el índice de
desaprobación ciudadana más alta en toda la historia, “de acuerdo con una encuesta de CNN, el 58 % de los estadounidenses
considera que su primer año en el cargo ha sido un fracaso, en un escenario
marcado por la preocupación económica, el cierre parcial del gobierno y el
desgaste de algunas de sus políticas emblemáticas”[ix].
Y, lo que es peor, olvida que la represión y la violencia que no duda en
aplicar en el exterior, bombardeando lanchas, secuestrando y asesinando, no
serán toleradas impunemente si lo hace también en el interior contra sus
ciudadanos y la población migrante[x],
como está sucediendo, pues el próximo noviembre se lo cobrarán en las
elecciones para el Congreso. Por eso Trump es un mago esperpéntico tanto más
peligroso cuanto más seguro está de haber seducido a MAGA y cuando ella lo
rechace en las urnas es probable que intente de nuevo abusar de ella por la
fuerza, como lo hizo en su vida privada en varias ocasiones y por ello fue
condenado en el caso de la columnista E J Carroll a pagar 5 millones de dólares
por abuso sexual[xi]. Por
algo aparece tan sonriente al lado de Epstein en varias fotografías, una prueba
irrefutable de sus afinidades electivas: “Conozco
a Jeff desde hace 15 años. Un tipo estupendo”, dijo Trump a New York Magazine
en 2002. “Es muy divertido estar con él. Incluso se dice que le gustan las
mujeres hermosas tanto como a mí, y muchas de ellas son más jóvenes. Sin duda:
Jeffrey disfruta de su vida social”[xii]. Por último, no hay que olvidar que ya
indultó a 1.500 de los asaltantes encausados por la toma del Capitolio[xiii]
que el 7 de enero de 2021 lo respaldaron violentamente, reclamando su “triunfo”
contra Biden. ¿Repetirá la escena el próximo noviembre si pierde las elecciones
su partido republicano para el Congreso? ¿Celebrará en la sala este de la Casa
Blanca o se irá a su palacete de Mar-a-Lago a jugar golf y rumiar su derrota?
¿Será capaz de reconocer que la vida pública no es lo mismo que su vida privada
y no puede hacer con la vida de millones de personas lo que le plazca? ¿Cerrará
el Congreso si pierde las elecciones alegando que hubo fraude de los demócratas?
En 10 meses sabremos si Maga lo “despide” y repudia como un pretendiente
indeseable por gobernarla a punta de amenazas, aranceles y violaciones de ICE.
[vi] https://elpais.com/internacional/2026-01-23/que-es-la-junta-de-paz-servira-para-resolver-guerras-las-claves-del-organismo-creado-por-trump.html
[viii]
https://www.nytimes.com/es/2025/10/23/espanol/estados-unidos/trump-demolicion-ala-este-casa-blanca.html
[ix] https://www.nytimes.com/es/2025/10/23/espanol/estados-unidos/trump-demolicion-ala-este-casa-blanca.html