jueves, mayo 22, 2025

Petro, entre la espada de la consulta y la pared del senado.

 

 

PETRO, ENTRE LA ESPADA DE LA CONSULTA Y LA PARED DEL SENADO

https://elpais.com/america-colombia/2025-05-05/petro-entre-la-espada-de-la-consulta-y-la-pared-del-senado.html

Hernando Llano Ángel.

El 14 de mayo de 1989 un excelente maestro de la democracia, Estanislao Zuleta, fue invitado por los desmovilizados del M-19 a darles una conferencia en Santo Domingo (Cauca) y allí les dijo: “la democracia es la cátedra en vivo de la política para los pueblos”. Ignoro si el entonces joven Gustavo Petro estuviera presente, pero por sus excesos retóricos contra sus opositores y la forma como promueve la Consulta, me quedan dudas.

La democracia, una asignatura pendiente

Una cátedra que, a decir verdad, los colombianos estamos todavía por aprobar, pues no hemos tenido suficientes buenos maestros y mucho menos hemos sido, como ciudadanos, estudiantes responsables. Tampoco hemos tenido instituciones representativas donde se pueda cursar y valorar, pues las ramas del poder público han sido carcomidas por la corrupción. Se han convertido en entramados de impunidad para beneficio de contratistas privados, financiadores de campañas electorales y hasta guarida de delincuentes que pasan de la curul a la cárcel, por su asociación con grupos paramilitares, como aconteció en la parapolítica y lo demuestra claramente el portal de Verdad Abierta[ii].  En fin, entre nosotros la democracia no ha sido una cátedra para la vida sino para la muerte, una sangrante mentira.

“Democracia tanática”

En su falaz nombre se siguen librando combates y guerras cuya primera baja ha sido y es nuestra civilidad. Es decir, la negación de nuestra capacidad para deliberar y concertar acuerdos que resuelvan sin violencia los principales conflictos sociales y económicos que nos dividen y desgarran. Se presume que los líderes políticos en el Congreso, en representación de los diversos intereses de la ciudadanía, son los maestros encargados de tramitar y resolver dichos conflictos sin violencia. Pero sucede todo lo contrario. Hasta el punto que todavía sus líderes protagónicos no comprenden que la democracia presupone para su existencia el ejercicio de la política como paz, sin convertirla en un campo de batalla, así sea simbólico, precedido de palabras, discursos y narrativas que llaman a la derrota y el aplastamiento del contrario en las urnas. De alguna forma, para esos líderes la democracia no es otra cosa que la continuación de la guerra en las urnas. Así lo demostraron Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe cuando convirtieron, mediante un plebiscito, un Acuerdo de Paz en la continuación indefinida y degradada de esta guerra[iii]. Una guerra donde ya es imposible discernir la política del crimen y la rebelión de la codicia, por eso la “Paz Total” ha derivado en un fracaso letal. Hoy lamentamos que entonces ni siquiera Santos y Uribe, como tampoco sus asesores y el alto comisionado de paz, Humberto de la Calle, hubiesen estado la altura del artículo 22 de la Constitución Política, que les mandaba: “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”. Por lo tanto, el Acuerdo no requería refrendación popular alguna. Bastaba con cumplir la Constitución. Menos lo comprendieron aquellos ciudadanos que salieron a “votar verracos”[iv] contra un Acuerdo de Paz por asuntos que no contemplaba, pero que sibilina y mezquinamente ciertos líderes, supuestamente democráticos y de centro[v], utilizaron para azuzar sus miedos, odios, intereses, prejuicios y hasta piadosas creencias religiosas, exacerbadas desde los pulpitos por fanáticos pastores.

De urnas y tumbas

Por eso, en medio de nuestras periódicas elecciones, las urnas no dejan de ser tumbas para muchos candidatos[vi] y para miles de líderes sociales y defensores de los derechos humanos[vii], sin los cuales no existe la democracia. Y, para prolongar ese clima de belicosidad electoral propia de una “democracia tanática, violenta y homicida” (oxímoron brutal), ahora parece que la Consulta Popular, núcleo de la paz social en las siempre conflictivas relaciones entre el trabajo y el capital, va inscribirse en esa misma dinámica de confrontación y aniquilación entre ciudadanos partidarios y adversarios. Ya lo denunciaba el presidente Petro en su discurso en la Plaza de Bolívar, al solicitar un minuto de silencio en memoria de Alberto Peña Miranda, militante de Colombia Humana, que “haciendo perifoneo, megáfono, invitando a la marcha en una moto, fue asesinado por los ejércitos del narcotráfico” [viii]. Pero el presidente, dejándose llevar por la emoción y su retórica encendida, llegó al extremo del silogismo maniqueísta y lanzó una grave acusación contra el Congreso y el senador liberal Miguel Ángel Pinto: “Alberto es el primer muerto, gracias a las decisiones de ese Congreso. A Alberto lo matan por Pinto, por haber negado el tránsito de la Ley de la Reforma Laboral. Y aunque no lo ordenó, la sangre de Alberto hoy la ensucia a usted y a su familia”. Cargo por el cual el senador Pinto anunció acciones legales contra el presidente Petro por “irracionales aseveraciones” [ix].

Una macabra puesta en escena

De alguna forma, el discurso presidencial terminó sumándose a la macabra puesta en escena del Congreso, que fustigó con justicia: “No entiendo por qué donde trabajé 20 años, el Congreso de Colombia, hoy está rodeado de negro. ¿Qué es eso? ¿Qué significa? ¿A quién se le ocurrió la idea? Colocar toda la fachada del Congreso como si esa institución no fuese constituida por el voto popular, como diciendo ‘les damos la espalda, no los oímos, no queremos quedarnos allá, guardados, escondidos, quizás con miedo’. Pero cayó en la misma lógica macabra que criticaba al anteponer “la bandera roja y negra de Bolívar frente al negro del Congreso, porque me parece simbólico. Aquí la bandera roja y negra está con el pueblo. Allá, rodeada por la mortaja negra. Están dizque ‘los representantes del pueblo’. ¿Qué significa la bandera? Esa bandera la hizo Simón Bolívar… ¿Por qué roja? ¿Y por qué negra? Porque el negro es la muerte y el rojo es la libertad. Significa esta bandera libertad o muerte. El pueblo de Colombia vuelve a levantar esta bandera para que no nos tomen por pendejos… ¡Ha llegado la hora del pueblo! Llegó la hora de la democracia. Llegó la hora de la República y está en manos del pueblo. Por eso se esconden allá, entre la mortaja negra, y nos obligan a levantar la bandera de la libertad o muerte, la bandera del pueblo de Colombia hoy”. Afortunadamente, a renglón seguido, modera esa retórica belicosa y precisa: “Y no porque nos vamos a una guerra. Ya venimos de ella, ya estamos cansados de ella. Es porque queremos que se sepa que estamos decididos, que hay un presidente de Colombia, comandante en jefe de la Fuerza Pública de Colombia y elegido por el voto popular, que está decidido a que haya democracia en Colombia, o aquí cambiamos entonces las instituciones”. Vuelve así el presidente Petro a retomar la senda del poder constituyente popular que desafía el poder constituido del Congreso, para culminar con un llamado a la reconciliación entre ambos, previa aprobación del Senado de la Consulta popular y sus 12 preguntas, puesto que “No arreamos las banderas. Que el Senado de la República ordene quitar la mortaja negra. El Congreso de Colombia no tiene que encerrarse temeroso a nada, porque el Congreso de Colombia lo que tiene es simplemente que dialogar con su propio pueblo. No son enemigos. Simplemente hay que aceptar que el Congreso de Colombia le obedece al pueblo de Colombia”.

“Democracia” de suma cero

Pero, advierte a los senadores que, si no la aprueban, en las próximas elecciones del 2016 para Congreso no debe haber: “Ningún voto, ningún voto por quien se atreva a tratar de cerrarle la boca al pueblo en la consulta. Ni un solo voto”. El mismo presidente, se ha puesto entre la espada de la consulta y la pared del Senado. Con lo cual, traslada la Consulta Popular al campo de una democracia de suma cero, en donde una parte pretende ganar a costa de la pérdida total de la contraria, como desafortunadamente sucedió con el plebiscito sobre el Acuerdo de Paz, donde todos terminamos perdiendo. Lo grave es que, si el presidente Petro pierde la carta plebiscitaria de la Consulta Popular, también sepulta los sueños de millones de colombianos en esa democracia de justicia y libertad, que nunca hemos podido forjar entre todos, como es lo propio de un juego de suma positiva, en donde nadie pierde su vida, dignidad, libertad y bienes por razones políticas. Ojalá ello no acontezca y algún día nos comportemos como ciudadanos y dejemos de ser esa “federación de odios y archipiélago de egoísmos” de la que hablaba Belisario Betancur en su discurso de posesión presidencial. Con mayor razón, cuando lo que está en juego son las relaciones entre trabajadores y empleadores, entre el trabajo y el capital, que jamás pueden estar mediadas por la violencia en una democracia y menos en ese Estado Social de derecho proclamado en el artículo 1 de nuestra Constitución, todavía por cumplir, fundado en “el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general”. En fin, nos bastaría con cumplir los artículos 1 y 22 de la Constitución para que la democracia viva entre todos y deje de ser esta coartada perfecta e impune para la guerra y los negociados en beneficio de unos pocos “HP”, “honorables políticos”. Entonces el presidente Petro no tendría que desenvainar la espada de Bolívar con la Consulta Popular y el Senado dejaría de ser esa pared impenetrable contra la voluntad ciudadana.

[i]https://www.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Palabras-del-presidente-Gustavo-Petro-durante-la-movilizacion-del-1-de-mayo-en-respaldo-a-la-Consulta-Popular-250501.aspx

[ii]https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/

[iii] https://razonpublica.com/la-paz-es-un-juego-de-suma-positiva/

[iv]https://www.elcolombiano.com/colombia/acuerdos-de-gobierno-y-farc/entrevista-a-juan-carlos-velez-sobre-la-estrategia-de-la-campana-del-no-en-el-plebiscito-CE5116400

[v]https://www.elcolombiano.com/colombia/alvaro-uribe-regana-a-juan-carlos-velez-por-entrevista-a-la-republica-sobre-campana-del-no-YE5116643

[vi]https://www.infobae.com/colombia/2023/07/19/26-homicidios-y-20-atentados-contra-candidatos-se-han-registrado-previo-a-las-elecciones-regionales/

[vii]https://www.elespectador.com/judicial/en-ocho-anos-han-sido-asesinados-mas-de-1400-lideres-sociales-segun-la-defensoria/

[viii]https://www.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Palabras-del-presidente-Gustavo-Petro-durante-la-movilizacion-del-1-de-mayo-en-respaldo-a-la-Consulta-Popular-250501.aspx

[ix]https://www.elespectador.com/politica/consulta-senador-miguel-angel-pinto-anuncio-denuncia-penal-contra-petro-por-sus-senalamientos-en-marchas-1-de-mayo/?utm_source=onesignal&utm_medium=push&utm_campaign=politica&utm_content=todos

La consulta popular, de la confrontación a la concertación.

 

 

La Consulta Popular, de la confrontación a la concertación

https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-consulta-popular-de-la-confrontacion-a-la-concertacion/

Hernando Llano Ángel.

La Consulta Popular se encuentra en el peor escenario posible. Está contra la “Espada de Bolívar”, blandida por el presidente Petro y la supuesta insuperable pared de sus opositores en el Senado, que podrán negarla. Un escenario apropiado para una pieza teatral tragicómica, donde los espectadores, vale decir los trabajadores, pueden salir frustrados de la función. Si ello acontece, millones de colombianos estarán condenados a continuar viviendo precariamente, en medio del rebusque cotidiano, y a presenciar sainetes entre mediocres comediantes que burlan sus derechos y expectativas. Sucede así, porque los actores protagónicos, los congresistas, no están a la altura del libreto constitucional, sino que se limitan, la mayoría de ellos, a usufructuarlo en beneficio propio, a ser leales y cómplices con los patrocinadores de sus costosas campañas electorales, cuando no simplemente a delinquir y hacerse reelegir indefinidamente. Por eso, algunos de ellos pasan de la curul a la cárcel, como lo estamos presenciado con los expresidentes del Senado, David Name y de la Cámara de Representantes, Andrés Calle, procesados por la Corte Suprema de Justicia por presunto cohecho impropio y peculado por apropiación.

La Constitución, un libreto burlado

Se supone que todos los funcionarios públicos en el desempeño de sus funciones deben cumplir el libreto de la Constitución (artículo 6), si en verdad fueran actores de esa obra magna y vital llamada democracia, donde todos somos protagonistas y responsables al delegar en ellos, mediante las elecciones, nada menos que la suerte de nuestras vidas y valores inalienables como la libertad y dignidad en un horizonte de bienestar general y convivencia pacífica. Pero lamentablemente ese hermoso libreto se ha quedado escrito y esa obra vital se ha convertido en una tragedia mortal. Por eso hoy estamos en esta encrucijada, presenciando como el Ejecutivo y el Legislativo se desafían y confrontan, nada menos que en torno a derechos tan vitales como el trabajo y su remuneración digna, sin los cuales no es posible hablar de democracia y menos de paz social. Al respecto, no estaríamos en este tinglado de la “espada de Bolívar” desenvainada por el Ejecutivo contra el Congreso, si tan mediocres impostores hubiesen cumplido en el pasado el artículo 53 de la Carta, que desde hace 34 años les ordenó la expedición de un Estatuto de Trabajo, entre cuyos “principios mínimos fundamentales” figuran: “Igualdad de oportunidades para los trabajadores; remuneración mínima vital y móvil, proporcional a la cantidad y calidad de trabajo; estabilidad en el empleo; irrenunciabilidad a los beneficios mínimos establecidos en normas laborales; facultades para transigir y conciliar sobre derechos inciertos y discutibles; situación más favorable al trabajador en caso de duda en la aplicación e interpretación de las fuentes formales de derecho; primacía de la realidad sobre formalidades establecidas por los sujetos de las relaciones laborales; garantía a la seguridad social, la capacitación, el adiestramiento y el descanso necesario; protección especial a la mujer, a la maternidad y al trabajador menor de edad”. Como si fuera poco, el mencionado artículo señala explícitamente al final que: “La ley, los contratos, los acuerdos y convenios de trabajo, no pueden menoscabar la libertad, la dignidad humana ni los derechos de los trabajadores”.

Legislando contra los trabajadores

Pero la mayoría de congresistas le aprobaron al entonces presidente Álvaro Uribe una reforma laboral regresiva, la ley 789 de 2002, que menoscabó la remuneración de las horas extras y los días festivos a los trabajadores. Según análisis y artículo publicado por la revista digital “Las dos Orillas”: “El trabajador debió sacrificar el 66,6 % del valor total que por el dominical percibía antes de la reforma. Así, de no existir la reforma, este trabajador recibiría $14.457 adicionales al valor de su día ordinario de trabajo. Al desaparecer todo tipo de recargo, el impacto negativo para el trabajador es doble: se limita a recibir sólo el valor de un día ordinario de trabajo, además que no goza del derecho al día compensatorio, dejando de percibir un 33,3 % en dinero y otro 33,3 % en especie”. Precisamente porque el proyecto de reforma del presidente Petro pretende revertir semejante asalto al trabajo y ese inadmisible latrocinio de la justa remuneración de los trabajadores, fue hundido en la comisión séptima del Senado por ocho congresistas afines al expresidente Uribe. Semejante obstrucción del debate en la plenaria del senado demuestra que no estuvieron a la altura ni siquiera del primer artículo de la Constitución, que les ordena hacer prevalecer el interés general sobre el particular y que la República “esta fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran”.

¿Prevaricato por omisión?

Pero, incluso, ahora los senadores podrían incurrir en prevaricato por omisión al no aprobar la Consulta Popular en el transcurso de un mes, ya que el artículo 133 de la Constitución les ordena que deben “actuar consultando la justicia y el bien común”. Justicia y bien común que son valores esenciales sobre los cuales toda la ciudadanía tiene derecho a pronunciarse, pues al negársenos nuestra voz y decisión se estaría desconociendo de plano el fundamento de la democracia, que según el artículo 3 de la Carta reside “exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público”. Además de este fundamento constitucional, la ley 1757 de 2015, establece en su artículo 42, ordinal C que: “Cuando el pueblo haya adoptado una decisión obligatoria en una consulta popular, el órgano correspondiente deberá adoptar las medidas para hacerla efectiva”. Es decir, la expedición de la respectiva ley, dando cumplimiento a lo decidido por la ciudadanía, que en cada pregunta debe haber respondido afirmativamente con la mitad más uno de los votos válidos, siempre y cuando haya votado al menos el 33% de los ciudadanos inscritos en el censo electoral. En números, esto significa que, siendo el censo actual de 40.963.370 inscritos, la consulta deberá contar con al menos 13.700.000 participantes. Para ser aprobada, necesitaría alrededor de 6.827.229 votos afirmativos cada pregunta. De no alcanzar esta participación, la consulta no sería vinculante. Pero siendo mayoritario el SÍ, entonces, el Congreso deberá expedir una ley que cumpla con lo decidido por la ciudadanía “dentro del mismo período de sesiones o a más tardar en el período siguiente. Lo cual demandaría necesariamente una concertación en el Congreso para cumplir con lo ordenado por el pueblo. De no hacerlo, entonces el presidente “la adoptará mediante decreto con fuerza de ley”, según el artículo 42 ordinal C de la ley 1757 del 2015.

De la confrontación a la concertación

Por todo lo anterior, la única vía democrática y constitucional es la de la concertación entre el Ejecutivo y el Legislativo, una vez aprobada la consulta, y no la actual absurda confrontación. Pero si el Senado no aprueba la consulta, se confirmará una vez más esta profética afirmación del expresidente López Pumarejo en 1935, al comienzo de su frustrada “revolución en marcha” :“Me inclino a creer que la historia de Colombia podría interpretarse como un proceso contra sus clases dirigentes, las cuales se han sentido en todo tiempo dueñas de preparación y de capacidades superiores a las que han demostrado tener en el manejo de los negocios públicos; y pienso, además, que si se engañan sobre su propio valor, atribuyéndose virtudes que no poseen en el grado que ellas pretenden, su equivocación reviste trágicos caracteres cuando desconocen que muchos de los defectos que esas clases atribuyen al pueblo colombiano son producto del abandono implacable a que este ha vivido sometido y, en su última entrevista  al diario EL TIEMPO, el 21 de noviembre de 1959, declaró: “Si la obra quedó trunca, el edificio inconcluso y frustradas muchas esperanzas, la culpa fue de quienes no seguimos avanzando y no de las masas, que instintivamente nos reclamaban nuevas reformas”. ¿Será que estamos condenados a repetir otros cien años esta inicua historia por la mezquina oposición de senadores incompetentes, corruptos o codiciosos que no aprueben la Consulta y le temen a la ciudadanía? O que, una vez aprobada, promoverán la abstención para que no alcance el umbral y fracase, pero al día siguiente como fariseos estarán pidiendo el voto a los ciudadanos para ser reelectos en el Congreso y gritando a los cuatro vientos que la abstención es el cáncer de la democracia. Para eso ciudadanos que ingenuamente todavía les creen y no van a votar en la Consulta, va este certero aforismo de Edmund Burke: “Los políticos corruptos son elegidos por ciudadanos honestos que no votan”.

 

¿DE LA CONSULTA POPULAR A LA CONFRONTACIÓN NACIONAL?

 

 

¿De la Consulta Popular a la confrontación nacional? (I)

https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/de-la-consulta-popular-a-la-confrontacion-nacional-i/

Hernando Llano Ángel.

La Consulta Popular es mucho más que un mecanismo de participación ciudadana para decidir sobre el tipo de relaciones laborales entre trabajadores y empleadores, entre obreros y patronos, en fin, entre el trabajo y el capital. Por la forma en que el presidente Petro la está promoviendo, especialmente en sus discursos de radicación de la Consulta en el Senado y en la conmemoración del 1 de mayo en la plaza de Bolívar[i], se ha convertido en un pulso entre el Ejecutivo y el Congreso en donde todos podemos perder. Incluso, va más allá. Ha convertido la Consulta en una puesta en escena melodramática donde esta falaz democracia queda desnuda, exhibiendo sus mentiras e imposturas. En alguna ocasión un excelente maestro de la democracia, Estanislao Zuleta, fue invitado por los desmovilizados del M-19 a darles una conferencia en Santo Domingo (Cauca) y allí les dijo: “la democracia es la cátedra viva de la política para los pueblos”. Ignoro si el entonces joven Gustavo Petro estuviera presente, pero por sus excesos retóricos contra sus opositores y la forma como promueve la Consulta, me quedan dudas.

La democracia, una asignatura pendiente

Una cátedra que, a decir verdad, los colombianos estamos todavía por aprobar, pues no hemos tenido suficientes buenos maestros y mucho menos hemos sido, como ciudadanos, estudiantes responsables. Tampoco hemos tenido instituciones representativas donde se pueda cursar y valorar, pues las ramas del poder público han sido carcomidas por la corrupción. Se han convertido en entramados de impunidad para beneficio de contratistas privados, financiadores de campañas electorales y hasta guarida de delincuentes que pasan de la curul a la cárcel, por su asociación con grupos paramilitares, como aconteció en la parapolítica y lo demuestra claramente el portal de Verdad Abierta[ii].  En fin, entre nosotros la democracia no ha sido una cátedra para la vida sino para la muerte, una sangrante mentira.

“Democracia tanática”

En su falaz nombre se siguen librando combates y guerras cuya primera baja ha sido y es nuestra civilidad. Es decir, la negación de nuestra capacidad para deliberar y concertar acuerdos que resuelvan sin violencia los principales conflictos sociales y económicos que nos dividen y desgarran. Se presume que los líderes políticos en el Congreso, en representación de los diversos intereses de la ciudadanía, son los maestros encargados de tramitar y resolver dichos conflictos sin violencia. Pero sucede todo lo contrario. Hasta el punto que todavía sus líderes protagónicos no comprenden que la democracia presupone para su existencia el ejercicio de la política como paz, sin convertirla en un campo de batalla, así sea simbólico, precedido de palabras, discursos y narrativas que llaman a la derrota y el aplastamiento del contrario en las urnas. De alguna forma, para esos líderes la democracia no es otra cosa que la continuación de la guerra en las urnas. Así lo demostraron Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe cuando convirtieron, mediante un plebiscito, un Acuerdo de Paz en la continuación indefinida y degradada de esta guerra[iii]. Una guerra donde ya es imposible discernir la política del crimen y la rebelión de la codicia, por eso la “Paz Total” ha derivado en un fracaso letal. Hoy lamentamos que entonces ni siquiera Santos y Uribe, como tampoco sus asesores y el alto comisionado de paz, Humberto de la Calle, hubiesen estado la altura del artículo 22 de la Constitución Política, que les mandaba: “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”. Por lo tanto, el Acuerdo no requería refrendación popular alguna. Bastaba con cumplir la Constitución. Menos lo comprendieron aquellos ciudadanos que salieron a “votar verracos”[iv] contra un Acuerdo de Paz por asuntos que no contemplaba, pero que sibilina y mezquinamente ciertos líderes, supuestamente democráticos y de centro[v], utilizaron para azuzar sus miedos, odios, intereses, prejuicios y hasta piadosas creencias religiosas, exacerbadas desde los pulpitos por fanáticos pastores.

De urnas y tumbas

Por eso, en medio de nuestras periódicas elecciones, las urnas no dejan de ser tumbas para muchos candidatos[vi] y para miles de líderes sociales y defensores de los derechos humanos[vii], sin los cuales no existe la democracia. Y, para prolongar ese clima de belicosidad electoral propia de una “democracia tanática, violenta y homicida” (oxímoron brutal), ahora parece que la Consulta Popular, núcleo de la paz social en las siempre conflictivas relaciones entre el trabajo y el capital, va inscribirse en esa misma dinámica de confrontación y aniquilación entre ciudadanos partidarios y adversarios. Ya lo denunciaba el presidente Petro en su discurso en la Plaza de Bolívar, al solicitar un minuto de silencio en memoria de Alberto Peña Miranda, militante de Colombia Humana, que “haciendo perifoneo, megáfono, invitando a la marcha en una moto, fue asesinado por los ejércitos del narcotráfico[viii]. Pero el presidente, dejándose llevar por la emoción y su retórica encendida, llegó al extremo del silogismo maniqueísta y lanzó una grave acusación contra el Congreso y el senador liberal Miguel Ángel Pinto: “Alberto es el primer muerto, gracias a las decisiones de ese Congreso. A Alberto lo matan por Pinto, por haber negado el tránsito de la Ley de la Reforma Laboral. Y aunque no lo ordenó, la sangre de Alberto hoy la ensucia a usted y a su familia”. Cargo por el cual el senador Pinto anunció acciones legales contra el presidente Petro por “irracionales aseveraciones”[ix]

Una macabra puesta en escena

De alguna forma, el discurso presidencial terminó sumándose a la macabra puesta en escena del Congreso, que fustigó con justicia: “No entiendo por qué donde trabajé 20 años, el Congreso de Colombia, hoy está rodeado de negro. ¿Qué es eso? ¿Qué significa? ¿A quién se le ocurrió la idea? Colocar toda la fachada del Congreso como si esa institución no fuese constituida por el voto popular, como diciendo 'les damos la espalda, no los oímos, no queremos quedarnos allá, guardados, escondidos, quizás con miedo'. Pero cayó en la misma lógica macabra que criticaba al anteponer “la bandera roja y negra de Bolívar frente al negro del Congreso, porque me parece simbólico. Aquí la bandera roja y negra está con el pueblo. Allá, rodeada por la mortaja negra. Están dizque 'los representantes del pueblo'. ¿Qué significa la bandera? Esa bandera la hizo Simón Bolívar… ¿Por qué roja? ¿Y por qué negra? Porque el negro es la muerte y el rojo es la libertad. Significa esta bandera libertad o muerte. El pueblo de Colombia vuelve a levantar esta bandera para que no nos tomen por pendejos¡Ha llegado la hora del pueblo! Llegó la hora de la democracia. Llegó la hora de la República y está en manos del pueblo. Por eso se esconden allá, entre la mortaja negra, y nos obligan a levantar la bandera de la libertad o muerte, la bandera del pueblo de Colombia hoy”. Afortunadamente, a renglón seguido, modera esa retórica belicosa y precisa: “Y no porque nos vamos a una guerra. Ya venimos de ella, ya estamos cansados de ella. Es porque queremos que se sepa que estamos decididos, que hay un presidente de Colombia, comandante en jefe de la Fuerza Pública de Colombia y elegido por el voto popular, que está decidido a que haya democracia en Colombia, o aquí cambiamos entonces las instituciones”. Vuelve así el presidente Petro a retomar la senda del poder constituyente popular que desafía el poder constituido del Congreso, para culminar con un llamado a la reconciliación entre ambos, previa aprobación del Senado de la Consulta popular y sus 12 preguntas, puesto que “No arreamos las banderas. Que el Senado de la República ordene quitar la mortaja negra. El Congreso de Colombia no tiene que encerrarse temeroso a nada, porque el Congreso de Colombia lo que tiene es simplemente que dialogar con su propio pueblo. No son enemigos. Simplemente hay que aceptar que el Congreso de Colombia le obedece al pueblo de Colombia.

“Democracia” de suma cero

Pero, advierte a los senadores que, si no la aprueban, en las próximas elecciones del 2016 para Congreso no debe haber: Ningún voto, ningún voto por quien se atreva a tratar de cerrarle la boca al pueblo en la consulta. Ni un solo voto”. Con lo cual, traslada la Consulta Popular al campo de una democracia de suma cero, en donde una parte pretende ganar a costa de la pérdida total de la contraria, como desafortunadamente sucedió con el plebiscito sobre el Acuerdo de Paz, donde todos terminamos perdiendo. Lo grave es que, si el presidente Petro pierde la carta plebiscitaria de la Consulta Popular, también sepulta los sueños de millones de colombianos en esa democracia de justicia y libertad, que nunca hemos podido forjar entre todos, como es lo propio de un juego de suma positiva, en donde nadie pierde su vida, dignidad, libertad y bienes por razones políticas. Ojalá ello no acontezca y algún día nos comportemos como ciudadanos y dejemos de ser esa “federación de odios y archipiélago de egoísmos” de la que hablaba Belisario Betancur en su discurso de posesión presidencial. Con mayor razón, cuando lo que está en juego son las relaciones entre trabajadores y empleadores, entre el trabajo y el capital, que jamás pueden estar mediadas por la violencia en una democracia y menos en ese Estado Social de derecho proclamado en el artículo 1 de nuestra Constitución, todavía por cumplir, fundado en “el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general”. En fin, nos bastaría con cumplir los artículos 1 y 22 de la Constitución para que la democracia viva entre todos y deje de ser esta coartada perfecta e impune para la guerra y los negociados en beneficio de unos pocos “HP”, “honorables políticos".


sábado, abril 26, 2025

El próximo Cónclave, entre el Génesis y el Apocalipsis.

 

 

El próximo Cónclave, entre el Génesis y el Apocalipsis

Las encíclicas Laudato Si y Fratelli Tutti son los mayores legados que deja a este mundo convulso, caótico e injusto, el pontificado de Francisco. Curiosamente, ambas encíclicas tienen relación directa con el Génesis y el Apocalipsis, principio y fin de la humanidad en la Biblia y la tradición judeocristiana.  Pero en la encíclica Laudato Si la versión antropocéntrica del Génesis es sustituida por una cosmocentrica y conservacionista. El relato bíblico nos dice que una vez Dios creó al “hombre a su imagen y semejanza, Macho y Hembra, les ordenó: «Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Tengan autoridad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”.

Laudato Si, un nuevo Génesis

Pero ese mandato es reinterpretado desde el comienzo por Laudato Si, acogiendo el panteísmo de Francisco de Asís: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba»[i]. Más allá de la escandalosa paradoja que contiene el Génesis para los furiosos antiwokistas y los violentos homofóbicos, pues si hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, como Macho y Hembra, deberíamos reconocer que la divinidad goza de los dos géneros simultáneamente. Además, según el misticismo panteísta de Francisco de Asís, somos hijos y hermanos de la Tierra, pues ella nos sustenta y gobierna.  Es decir, somos dependientes de ella y no sus amos. En lugar de saquearla y devastarla, como machos insaciables, deberíamos respetarla y obedecerla como a una madre y cuidarla como una hermana o hermano. Pero hacemos exactamente lo contrario. Quizá por ello cada día la Pachamama está más agónica y la aqueja una catástrofe climática irreversible. Según la ONU, ya no vivimos bajo un calentamiento global sino sometidos a una ebullición global[ii]. Para no perecer, Laudato Si nos convoca a dejar atrás esa era antropocéntrica y vivir en la cosmocentrica, sin creernos los amos del universo, como pretende el megalómano prepotente de Elon Musk, secundado por el narcisismo delirante de Trump y esa pléyade de tecnoplutócratas que aspiran a gobernar el mundo con la IA, los espejismos de las redes sociales y las realidades aumentadas, creando mundos virtuales y fantásticos, manipulados a su antojo, jugando como dioses con nuestra frágil y efímera condición humana.

¿El último Cónclave?

Por eso el próximo Cónclave enfrenta un desafío existencial y cabe preguntarse si los cardenales serán capaces de elegir un Papa que dé realidad, continuidad y profundidad a esa utopia de Laudato Si. Si acontece lo contrario, que es muy probable, y eligen un Papa afín con el rubicundo y lascivo Trump del norte, que delira como un sádico perforando y perforando las entrañas de la tierra en busca de petróleo, gas y riquezas minerales, no cabe duda que será el último cónclave y el pontífice electo se convertirá en un mensajero del Apocalipsis. Deriva hacia el Apocalipsis que infructuosamente intentó revertir Francisco, con Laudato Si, pero sobre todo con Fratelli Tutti, pues ella contiene las claves para frenar la carrera desbocada de los jinetes que hoy cabalgan sobre los caballos del Apocalipsis: “blanco, bermejo, negro y amarillo. Según la exégesis, representan y son alegorías de la conquista o la gloria (Zelo), la guerra (Ares), el hambre (Limos) y la muerte (Moros/Tánatos), respectivamente, aunque sólo a este último se le nombra así”[iii]. Todo parece indicar que sobre Zelo cabalga Trump, enarbolando la bandera de MAGA[iv] por el sangriento sendero de la conquista y la gloria, para lo cual cuenta con otros dos tenebrosos caballeros, Netanyahu y Putin, que montan sobre la Guerra (Ares), el hambre (Limos) y la Muerte (Moros/Tánatos). Tanto es así, que Trump ya anunció en forma esperpéntica, cínica y criminal que piensa convertir a Gaza, en asocio con el genocida de Netanyahu, en la Riviera de Oriente Medio[v]. De otra parte, con su otro socio criminal, Vladimir Putin, pretende dividirse a Ucrania y expoliar su riqueza mineral de “tierras raras” para las tecnologías de punta[vi]. Sin duda, vivimos en un mundo donde tres gánsteres gobiernan impunemente, amparados en sus respectivos fueros de jefes de Estado y autócratas intocables[vii]. Para completar su faena de facineroso, como en una película de Hollywood, ahora Trump se apresura a asistir a las exequias del Papa Francisco y estar en primera fila. De paso, aprovechará para complotar con Cardenales afines la elección de un Papa complaciente y dócil con sus aventuras criminales.

Papa Francisco condena a Trump

Por eso es pertinente recordar las palabras del Papa Francisco condenando su persecución implacable contra los migrantes en Estados Unidos durante su primera campaña presidencial: "Una persona que quiere construir muros y no puentes no es cristiano”[viii]. Lo más grave y deplorable es que todos los jefes de Estado de la Unión Europea que asistirán a sus exequias han hecho lo mismo, como la misma Georgia Meloni en Italia, anfitriona de esa congregación de fariseos, atemorizados con los aranceles y el chantaje de Trump en la OTAN.  Incluso, el próximo canciller alemán, Friedrich Merz, en nombre de su partido, la Unión Cristiana Demócrata (CDU), ganó las elecciones con la bandera de contener y rechazar nuevas olas de migrantes en Alemania. Para toda esa multitud de farsantes, que deberían ser expulsados del Templo, va el comienzo de Fratelli Tutti: «Fratelli Tutti», escribía san Francisco de Asís para dirigirse a todos los hermanos y las hermanas, y proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio. De esos consejos quiero destacar uno donde invita a un amor que va más allá de las barreras de la geografía y del espacio. Allí declara feliz a quien ame al otro «tanto a su hermano cuando está lejos de él como cuando está junto a él». Con estas pocas y sencillas palabras expresó lo esencial de una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite”. Ojalá la evocaran el sábado.



lunes, abril 21, 2025

Francisco, un Papa "Woke", común y excepcional.

 

FRANCISCO, UN PAPA “WOKE”, COMÚN Y EXCEPCIONAL

 https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/francisco-un-papa-woke-comun-y-excepcional/

Hernando Llano Ángel

Su partida es política y espiritualmente deplorable porque era el Jefe de Estado que con más intensidad   confrontaba los poderes dominantes, cuyos signos de identidad común son el genocidio, la iniquidad, la discriminación y la devastación del planeta. Poderes sustentados en la violencia genocida y belicista junto a la codicia sin límites de sus mercaderes, revestidos y camuflados bajo falacias como el nacionalismo, la democracia, la libertad, la prosperidad económica y hasta la seguridad humana. En nombre de ellas, todos los días mueren y son aniquiladas cientos de miles de personas en todos los continentes, mientas sus victimarios, revestidos de impunidad como jefes de Estado, son respaldados y hasta vitoreados por millones de fanáticos que los consideran sus salvadores y protectores. Desde Trump, pasando por Netanyahu, Putin y el mismo Zelenski, para solo mencionar los cuatro jinetes del Apocalipsis más conocidos, acompañados por una parafernalia de organismos internacionales que entonan el corifeo de la supuesta superioridad de Occidente frente a los demás del pueblo mundo. Desafiándolos, Francisco antepuso la lucidez de la razón y la fuerza de la sensibilidad y enarboló las banderas que hoy esos jinetes del apocalipsis pisotean: la dignidad humana, la vida de los pueblos y la sacralidad de la madre tierra, la Pachamama[i] de nuestros pueblos originarios, que hoy están al borde de la aniquilación.

De “Laudato Si” a “Fratelli Tutti”

Por eso el Papa Francisco expresó su compromiso y solidaridad con todas las víctimas en su carta encíclica Fratelli Tutti[ii] y la defensa de la vida planetaria en la “Casa Común” de Laudato Si[iii], cuyo comienzo, además de hermoso, es inaplazable e inclaudicable si queremos sobrevivir: «Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba». En ese comienzo no solo resuenan los versos de Walt Whitman[iv]: “Creo que una hoja de hierba, no es menos que el día de trabajo de las estrellas y que una hormiga es perfecta”, sino que además condensa el espíritu del panteísmo profesado por todos los pueblos desde su origen, gracias al cual hoy resisten heroicamente al embate de ese Occidente tan civilizador como depredador. Ese Occidente responsable del magnicidio histórico del colonialismo, cuyo rostro hoy oculta bajo las más sutiles formas de la tecnología digital y pretende perfeccionar con la cruzada embaucadora de la IA, proyectando en la mente de todos realidades paralelas y mundos de cucaña. Ya uno de los más soberbios vástagos de la codicia, Elon Musk, de la mano de un narciso rubicundo arrastrado por su Hybris proteccionista de MAGA, anuncia la conquista de Marte y del espacio sideral. Por todo ello, más allá de la fe religiosa o del agnosticismo personal de cada quien, es muy inoportuna y hasta descorazonadora la partida de Francisco, a quienes sus malquerientes seguro lo evocaran como un Papa Woke.

El Papa Woke

Sin duda, fue el Papa más común y excepcional que haya tenido la iglesia católica en siglos. Por eso fue denostado y hasta despreciado por aquellos que han traicionado el mensaje de ese Jesús de Nazaret, quien expulsó con furia a los mercaderes del templo, para no hablar de aquellos que durante generaciones han profanado y aún violan el templo más sagrado de cientos de miles de sus feligreses, su cuerpo. Todo ello contando con la complicidad de algunos jerarcas de la Iglesia, amparados en instituciones tan degradantes como el llamado “secreto pontificio”, que el mismo Papa Francisco abolió en 2019: “Sacerdotes y autoridades eclesiásticas ya no podrán escudarse en el llamado "secreto pontificio" en casos de violencia sexual o abusos de menores cometidos por clérigos después de que el papa Francisco lo aboliera para este tipo de situaciones”[v]. Dicha abolición fue acompañada de su postura contra la homofobia, que lo llevó a defender la igual dignidad de toda persona, más allá de los prejuicios dominantes y la hipocresía reinante de la “gente normal”, condescendiente con la violencia atroz de los crímenes contra la diversidad sexual y los feminicidios, cometidos supuestamente en defensa de las buenas costumbres y el orden natural. Aquel que pregonan Trump y Orban, así como la reciente providencia de la Corte Suprema de Gran Bretaña, según la cual “el término mujer está determinado por el sexo biológico”[vi], lo que en últimas refuerza el fanatismo y oscurantismo tras el cual se ocultan machos homicidas como los asesinos de Sara Millerey González Borja en Bello, Antioquia[vii]. Si a ello agregamos la defensa de Francisco de todas las minorías, que ya son una multitud casi incalculable, cerca de 281 millones de migrantes[viii], el cuatro por ciento de la población mundial, el Papa era para esos poderosos que dominan el mundo un peligroso defensor del Wokismo[ix], cuyo destino como ideología debería ser el infierno.

Milei y Meloni, los Antiwoke

Comenzando por el presidente de su querida Argentina, Javier Milei, que se autoproclama como anarquista liberal y es el cruzado contra el wokismo: “el virus mental de esta era. Es un cáncer que colonizó las instituciones más importantes del mundo y que frena el progreso de la humanidad"[x], así como la primera ministra italiana Giorgia Meloni que persiste en expulsar a los migrantes a Albania[xi]. No deja de ser una cruel ironía que ambos estuvieran tan cerca y a la vez lejanos de la humanidad del Papa Francisco y su defensa de la igualdad y la dignidad humana, siempre alerta y crítico a esas cosmovisiones atávicas que ahora predominan en la política mundial. Cosmovisiones supuestamente basadas en el orden natural del patriarcado; la economía arancelaria del nacionalismo imperial; el genocidio sionista de Netanyahu, que no se puede tildar de antisemitismo, como lo demuestran miles de judíos que lo repudian en manifestaciones cada vez más frecuentes en Israel y los prejuicios vergonzosos de la supremacía racial de Trump que está demoliendo la República norteamericana en nombre de la seguridad nacional.

Cónclave Político y Mundano

Por todo lo anterior, el próximo cónclave será el más político y mundano que podamos imaginar. En él, no solo está en juego el futuro incierto del catolicismo, sino del mundo mismo, pues si se imponen las tendencias más conservadoras entre los cardenales que elegirán el próximo pontífice, estaríamos al frente de un tinglado de poderes apocalípticos, que el Papa Francisco siempre confrontó con el humanismo del diálogo interreligioso y sus lúcidas y valientes Laudato Si y Fratelli Tutti: “Fratelli Tutti», escribía san Francisco de Asís para dirigirse a todos los hermanos y las hermanas, y proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio. De esos consejos quiero destacar uno donde invita a un amor que va más allá de las barreras de la geografía y del espacio. Allí declara feliz a quien ame al otro «tanto a su hermano cuando está lejos de él como cuando está junto a él». Con estas pocas y sencillas palabras expresó lo esencial de una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite.