¿DE CUÁL “PATRIA MILAGRO” NOS HABLAN?
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Hernando Llano Ángel.
¿Será una patria milagrosa o
tenebrosa? Todo parece indicar que se trata de esta última, pues Abelardo de la
Espriella en su primera alocución presidencial invocó una supuesta divinidad
cuya inescrutable voluntad provocó un terremoto devastador para, según sus
palabras, poner a prueba su competencia en su primer día hábil como presidente,
el 10 de agosto pasado. A tal punto es indescifrable esa voluntad divina que
incluso derrumbó y dejó en ruinas numerosas iglesias en varias ciudades, entre
ellas nada menos que la torre derecha de la Catedral Basílica de Nuestra Señora
del Rosario, donde afortunadamente ningún piadoso manizalita resultó afectado. ¿Podrá
interpretarse eso como una advertencia divina a la “Patria Milagro” para que Abelardo
no invoque su nombre en vano y con fines políticos? En verdad, uno no sabe si
compadecerse o alarmarse por esa concepción de la divinidad de Abelardo, situada
incluso antes de la edad media, que alude a un “Dios” implacable con sus
creyentes, como él, a quien somete a pruebas de gobernabilidad casi
insuperables, más tratándose de un outsider. De continuar Abelardo con ese tipo
de elocuciones teológicas, es decir, argumentos y creencias religiosas para
explicar el terremoto y además encomendar, como presidente, a esa divinidad la
sabiduría de sus decisiones, puede llegar al extremo de atribuir también al
designio divino la catástrofe climatológica del “Super Niño”. Una catástrofe
que es consecuencia de aquellos que consideran a la tierra, esa sí nuestra sagrada
Pachamama, como una especie de despensa infinita e inagotable para colmar la
codicia insaciable de sus industrias depredadoras, ya sea en busca de más
petróleo, tierras raras o minerales estratégicos.
Piadosos depredadores
Y el sumo sacerdote de esa orgía depredadora
es Donald Trump que, ya en su senectud y senilidad imperial, continúa obsesionado
con “perforar,
perforar y perforar” toda America, pero especialmente la “Patria
Milagro”, sin importarle los desastres ecológicos que ello produzca.
Probablemente sean secuelas de su amistad con Epstein y su exclusivo club de
depredadores sexuales, entre los cuales parece haber estado el expresidente
Andrés Pastrana, otrora defensor ejemplar de la familia y el medio ambiente, además
de líder natural del partido conservador, esa reserva moral de la República y sus
valores católicos. Esa obsesión por perforar pronto llegará a nuestro
territorio con el inofensivo fracking que, según asegura el presidente
milagroso, perdón Abelardo, no producirá daño alguno en el medio ambiente, pues
se harán rigurosas pruebas pilotos para evitarlo. Es una excelente noticia que
tiene a importantes y poderosos inversores muy optimistas y excitados, pues
podrán perforar, perforar y perforar sin temor alguno. Algo parecido a la
amable advertencia que un violador hace a su víctima de no causarle daño,
siempre y cuando ella consienta y satisfaga su incontenible deseo.
Adoradores del Becerro de Oro
Ese es el proceder de estos
piadosos depredadores, adoradores del Becerro de Oro, que bien se ocultan bajo
sus impúdicas exhibiciones de fe, como auténticos fariseos. Fariseos que sus
seguidores, como una manada de fundamentalistas, ciegos a las evidencias y los
hechos, los aplauden, admiran y respaldan furiosamente. Al del Norte, en nombre
de Maga y al del Sur en nombre de la “Patria Milagro”. Sin duda, durante estos
cuatro años presenciaremos mucho$ milagro$. Como los ya
realizados por Trump, cuyos beneficios han aumentado su fortuna en “cerca de 2.200 millones de dólares en
negocios relacionados con las criptomonedas durante el año pasado”[i].
¿Será por eso que Abelardo llama al Fondo para la reconstrucción “Fondo
Milagro”? ¿Qué entenderá Abelardo, el milagroso, por corrupción? ¿Acaso solo
los robos que imputa al gobierno anterior en su libro de la Verdad? A
propósito, no habrá algo de ligereza en nombrar en el ministerio de Vivienda al
pastor Jaime Andrés Beltrán y ponerlo al frente de la reconstrucción, puesto
que “asumirá el cargo bajo la sombra de
un proceso fiscal por la presunta pérdida de elementos del alumbrado público de
Bucaramanga, ciudad de la que fue alcalde”[ii].
También que la primera dama, Ana Lucia Pineda, como lo revela la siguiente
investigación del portal Cuestión Pública[iii],
reciba en su fundación Colombia, Luz y
Sonrisas, donaciones en dinero y especie para los damnificados del terremoto.
Bien conoce Abelardo, erudito en expresiones latinas, aquella de que “la mujer del César no solo debe ser, sino
también parecer” y estar más allá de cualquier duda y sospecha. Claro que
las anteriores suspicacias no tienen lugar, son prematuras y malintencionadas,
pues ambas personas son fieles creyentes y nunca defraudarían al prójimo
necesitado. Hay que darles tiempo para que obren milagros, no ser tan ansioso y
desconfiado, pues no hay lugar para ello, menos para meterle política a un
asunto tan dramático, donde solo cabe orar y donar, sin cálculo partidista o
personal alguno.
Una pregunta piadosa
Volviendo a la religiosidad de
Abelardo, el converso, le formulo una pregunta piadosa. ¿No será una expresión
de máxima corrupción espiritual, cercana incluso a un sacrilegio, invocar a
Cristo Rey para ser un presidente invencible y lanzar al campo de batalla a
cientos de héroes de la Patria a morir en nombre de la interminable “guerra
contra las drogas”? Una guerra que se libra en el lugar equivocado, pues ella
se ganará o continuará perdiendo en la mente y los cuerpos de millones de
consumidores de cocaína y otras sustancias psicotrópicas. Nunca bombardeando
plantaciones de coca, menos arrasando con glifosato u otro herbicida inocuo la
biodiversidad de nuestras selvas y la precaria vida de campesinos reclutados
por el hambre y las armas, mientras aumentan las fortunas de los capos con
todos sus mediadores y alquimistas de la ilegalidad, que convierten en oro el
producto del crimen. Entre estos se destacan los banqueros y algunos directores
de famosos bufetes, donde sobresale uno que milagrosamente se convirtió, de la
noche a la mañana, en un fiero felino y aparece ahora como un cazador
implacable de criminales. En medio de todas estas inimaginables y milagrosas
metamorfosis, parece que todavía nos esperan más, como la que promoverá la
ministra de educación, Vivian Morales, para salvar de la degradación moral a
las familias colombianas. Por eso, dejaré para el próximo Calicanto las
siguientes preguntas ¿De cuál adoctrinamiento ideológico hablaría el presidente
Abelardo en su discurso de posesión ante los militares en el campo de maniobras
del Cantón Pichincha? ¿Cómo será la familia de la Patria Milagro? ¿Cómo
entiende la niñez la nueva directora del Instituto Colombiano de Bienestar
familiar si excluye de él la nominación a las niñas? Será que se toma al pie de
la letra el artículo 44 de la Constitución, que solo habla de “los derechos fundamentales de los niños” y reafirma al final que “los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”.
¿Será esa la ideología de género a la que se refiere la ministra de educación?
Todo parece indicar que habrá que aprender ese nuevo metalenguaje de la “Patria
Milagro”, con su semántica religiosa y sacra, tan lejana de nuestra vulgar
lengua profana, para poder comprender y describir los milagros que nos esperan.
[i] https://elpais.com/internacional/2026-08-18/un-gobierno-de-millonarios-trump-nombro-para-su-administracion-a-57-personas-con-un-patrimonio-de-mas-de-100-millones.html
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