LA GEOPOLÍTICA DE LOS MERCADERES IMPERIALES
https://elpais.com/america-colombia/2026-01-05/la-geopolitica-de-los-mercaderes-imperiales.html
https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-geopolitica-de-los-mercaderes-imperiales/
Hernando Llano Ángel.
Con Donald Trump ha quedado
suficientemente claro, gracias a su desfachatez narcisista, que vivimos bajo el
dominio de los mercaderes imperiales, para quienes la política y la vida misma
no son más que negocios y ganancias. Por eso pretenden repartirse, en forma más
o menos equitativa, el planeta entre ellos. Trump y su MAGA se quedarían con
todo el hemisferio occidental, desde Canadá, Groenlandia, México, ahora
Venezuela, hasta la Patagonia, con nuevos socios y empresarios entusiastas como
Milei y el recién electo José Antonio Kast en Chile. Todo en nombre de la
libertad y la democracia. Putin, podría quedarse con Donbás, convertida en una
especie de “zona económica de frontera”, según el ingenio empresarial de Trump.
Para Netanyahu toda la Franja de Gaza, haciendo realidad el sueño hotelero de
Trump de transformar sus ruinas en “la Riviera del Medio Oriente”. El único que
no entra en sus planes es Xi Jinping, quien bien podría ocupar a Taiwán,
siguiendo su ejemplo en Venezuela. Así las cosas, tendríamos un orden
multipolar de mercaderes de la guerra y de nuevos señores imperiales, para
quienes no cuenta la Carta de las Naciones Unidas, solo su voluntad, arsenales
y poderío nuclear.
El metalenguaje imperial
Quizá por eso hay millones de
seguidores de Trump en todas las latitudes, incluyendo Europa, que llaman paz a
la guerra y libertad a la codicia. Ahora, incluso, la gran prensa llama
intervención militar a la agresión imperial, así como Putin llama “operación
especial” a la ocupación de Ucrania. Para continuar con ese metalenguaje de los
mercaderes imperiales, también llaman captura al secuestro de Maduro y su
esposa, Cilia Flores, como si Estados Unidos tuviera una jurisdicción hemisférica,
radicada en Nueva York, para capturar y juzgar a quien considere su enemigo. Por
eso Milei celebra desde la Argentina, en su cuenta X, el secuestro de Nicolás
Maduro con un exultante “La libertad
avanza. ¡Viva la libertad carajo!” Se entiende, la libertad de hacer
negocios sin respeto alguno por las fronteras y la soberanía de los Estados. Así
Milei responde con la lealtad de un cómplice a quien le debe su reciente
triunfo electoral.
Fin de la Carta de las Naciones Unidas
El comienzo del 2026 marca, pues,
un punto de inflexión al parecer irreversible en la vigencia de la Carta de las
Naciones Unidas, especialmente su artículo 2, numeral 3: “Los Miembros de la Organización arreglarán sus controversias
internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro
ni la paz y la seguridad internacionales ni la justicia” y 4: “Los Miembros de
la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a
la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la
independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma
incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas [i]”,
como bien lo ha demandado la presidenta de México Claudia Sheinbaum. Pero
si la Carta ya no tiene vigencia, mucho menos las Naciones Unidas y su Consejo
de Seguridad, donde Estados Unidos tiene derecho al veto para garantizarse
absoluta impunidad.
Un director Imperial Hollywoodense
Trump durante la declaración y
extensa rueda de prensa en su residencia personal de Mar a Lago, parecía más un
director de Hollywood que un jefe de Estado. Estaba desbordado por el éxito de
un secuestro que pretende encubrir como una operación policial de las fuerzas
del orden estadounidenses contra un capo del narcoterrorismo, cuando fue una
agresión militar imperial que violó todos los principios de la Carta de las
Naciones Unidas. Así la describió a Fox New: “Quiero decir, lo vi literalmente como si estuviera viendo un programa
de televisión. Si hubieras visto la velocidad, la violencia – era una cosa
increíble,» agregando que los E.E.U.U. habían planeado «hacer esto hace cuatro
días, pero el clima no era perfecto, y de repente se abrió y dijimos vamos.»
“El equipo hizo un trabajo increíble. Ensayaron
y practicaron como nunca se ha visto. Y me lo dijeron militares reales: no hay
otro país en la Tierra que pudiera hacer algo así”. Hay que abonarle a
Trump su modestia, fueron “militares reales” no de la IA, inventados por su
Inteligencia Autocrática. Tan exitoso secuestro sienta un precedente que bien
podría emular Putin para ir por Volodímir Zelenski, bajo el cargo de ser un autócrata
neonazi, pues su período presidencial expiró el 20 de mayo de 2024 y todavía no
ha convocado a elecciones. Aunque cabe la posibilidad que el mismo Trump
presione su salida, despidiéndolo como en su famoso programa, por ser tan
soberbio y no ceder el Donbás y Crimea a Putin.
Un director adicto al petróleo
Por lo pronto Trump se dispone a
gobernar a Venezuela como un campo petrolero más que pondrá a disposición de
las compañías norteamericanas: “Nuestras
grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo,
invertirán miles de millones de dólares para reparar la infraestructura
petrolera, que está en muy mal estado, y comenzar a generar ingresos para el
país”[ii].
Vuelve con el mismo estribillo que
utilizó cuando le prometió a Netanyahu que “Gaza
podría ser la Riviera del Medio Oriente”. Por eso descubrió sobre la mesa
la carta que antes había exhibido como una coartada casi perfecta, la guerra
contra el narcoterrorismo, para ocultar bien su insaciable y verdadera adicción
al petróleo. Una adicción más letal que la misma cocaína si consideramos los
efectos devastadores en la crisis climática planetaria. Carta que trasladará
ahora, en desarrollo de su “guerra hibrida”, a la Fiscalía y la Justicia
norteamericana para procesar a Maduro como el gran capo del llamado “cartel de
los Soles”. Claro, sin revelarnos los asteroides de la mafia norteamericana que
forman una constelación de capos, casi intocables, encargada de la distribución
de cocaína y del disfrute de sus astronómicas ganancias. Toda la razón le
asiste a la exvicepresidenta Kamala Harris al decir: “No se trata de drogas ni de democracia. Se trata de petróleo y del
deseo de Donald Trump de erigirse en el dictador regional. Si le importara
alguno de los dos, no indultaría a un narcotraficante convicto ni marginaría a
la legítima oposición venezolana mientras busca acuerdos con los compinches de
Maduro”. Ese narcotraficante convicto es el expresidente hondureño Juan
Orlando Hernández, a quien indultó al mismo tiempo que perseguía a Maduro por
los mismos cargos. Nada inusual en Estados Unidos, pues durante la segunda
guerra mundial también se indultó al capo Lucky Luciano por su valiosa
información para el desembarco seguro de sus tropas en Sicilia y evitar huelgas
en los muelles de Nueva York.
La interminable y rentable guerra contra el narcoterrorismo
Por eso, en su entrevista en Mar
a Lago, Trump vuelve y juega con la misma coartada intervencionista e
interminable de la guerra contra el narcoterrorismo, pero ahora amenazando el
presidente Gustavo Petro: “Me apego a mi
primera declaración [en diciembre]: está produciendo cocaína y la está mandando
a Estados Unidos. Entonces será mejor que se cuide el trasero”, lo que
augura que la campaña presidencial en Colombia en este 2026 será una especie de
laboratorio inflamable. Un laboratorio, en todo caso, más impredecible que el
controlado en Honduras con la victoria de su pupilo Nasry Asfura y del
financiado en Argentina para el triunfo de Milei, pues Trump se la jugará sin
escrúpulos con el candidato que le ofrezca mejores oportunidades para hacer “grande de nuevo a Colombia”, como
aspira que sea Venezuela, y así tener dos mascotas obedientes al servicio de
MAGA.
Transición petrolera cleptocrática
Todo ello, claro está gracias a
una transición democrática, con la ayuda del virtuoso empresariado colombiano,
que recibirá millonarias inversiones para sus industrias extractivas y
depredadoras del medio ambiente. Y, en el caso de Venezuela, con la complicidad
de los cacocratas del régimen actual, la vicepresidenta Deisy Rodríguez, el
ministro de defensa Vladimir Padrino y Diosdado Cabello, ministro del interior.
Así lo reveló en su rueda de prensa: “Marco
(Rubio) está trabajando en eso directamente. Acaba de conversar con ella y está
dispuesta a hacer lo que consideremos necesario para que Venezuela vuelva a ser
grande. Muy simple". Todo lo anterior en desarrollo de su “Corolario
Trump”: "Vamos a gobernar Venezuela
hasta que haya una transición segura. Durante un tiempo, serán en gran medida
las personas que están detrás de mí", refiriéndose a Marco Rubio y el
ministro de guerra Pete Hegseth. Si todo le resulta tan simple a Trump, no
estaríamos entonces asistiendo a una transición democrática, sino más bien al
comienzo de una transacción delincuencial entre gánsteres estatales que
intercambian su impunidad por petróleo. Pero si le sale tan mal como el trato
con Putin para poner fin en 24 horas la guerra en Ucrania, en lugar de acabar
con el “cartel de los soles”, puede ser el comienzo del eclipse de su MAGA. Solo
al final, quizá, sabremos si la “estupenda” nobel de Paz, María Corina Machado,
podrá administrar con seguridad y lealtad, siempre en beneficio de MAGA y sus
copartidarios, las mayores reservas de petróleo del planeta. Un final muy
deplorable para los millones de venezolanos que en la diáspora celebran
ilusamente el regreso de la libertad a su amada Venezuela. Una oscura y densa
libertad llamada petróleo que les niega su soberanía y dignidad.
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