lunes, marzo 11, 2024

SALVATORE MANUCOSO, CRIMINAL DE GUERRA Y GESTOR DE PAZ.

 

SALVATORE MANCUSO, CRIMINAL DE GUERRA Y GESTOR DE PAZ

https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/salvatore-mancuso-criminal-guerra-gestor-paz

(Primera parte)

Hernando Llano Ángel.

Salvatore Mancuso[1] fue deportado a Colombia en su doble condición de criminal de guerra y gestor de paz. Una doble condición que a muchos colombianos escandaliza, porque consideran que es una hábil estratagema política del presidente Petro para contener la virulencia de la oposición de extrema derecha contra su gobierno. Una extrema derecha que tuvo estrecha relaciones con Mancuso y muchos otros comandantes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)[2], como “HH” Veloza, cuyo espectro se extiende desde la cúpula del poder presidencial, pasando por casi todos los partidos políticos y sus líderes en diferentes regiones, además de importantes gremios empresariales, miles de propietarios rurales en toda su extensión, pequeños, medianos y poderosos ganaderos, así como respetados agroindustriales del banano[3], la palma de cera[4] e ingenios azucareros.  Según declaraciones a la Fiscalía del comandante paramilitar del Bloque Calima, “HH” Veloza: “Entre las personas que mencionó en una versión libre están: María Clara Naranjo Palau, gerente del Ingenio San Carlos; Bernardo Tezna, exgerente de ese ingenio entre 2003 y 2004; Andrés Orozco, compañero sentimental de Naranjo; Luis Fernando Castro, ganadero y expresidente de la Plaza de Toros de Cali; Manuel Mosquera, tío del exgobernador de Cauca Chaux Mosquera; y el periodista Mario Fernando Prado”[5]. Muchas más cosas sabemos de ese mortífero entramado de los paramilitares con miembros de la Fuerza Pública y políticos porque Mancuso las ha revelado en múltiples ocasiones y en diversos escenarios. En diligencias judiciales, entrevistas radiales a periodistas, investigadores académicos y noticieros con máxima sintonía, como el de RCN en su emisión central de las siete de la noche, cuando tenía como presentadoras a Claudia Curisatti y Vicky Dávila. Esta fue su última entrevista[6]  en el 2008, concedida al periodista judicial Juan Carlos Giraldo, pues dos semanas después fue extraditado con la cúpula de comandantes de la AUC a Estados Unidos por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez. Más que una extradición por seguir delinquiendo desde la cárcel, lo fue por empezar a revelar verdades que no soportaría ningún gobierno democrático, pues ellas revelaban la simbiosis entre la política y el crimen, auspiciada desde los más altos círculos del poder político y judicial del Estado. Su escandalosa expresión: “infiltramos todas las instancias del poder”, se ha venido corroborando desde entonces a través de sentencias judiciales por la parapolítica, con más de 60 excongresistas[7] condenados por concierto para delinquir agravado y constreñimiento electoral; las investigaciones de la JEP sobre alianzas con militares para la ejecución de miles de “falsos positivos”[8]; la conversión del DAS bajo la dirección de Jorge Noguera en una organización criminal para asesinar críticos y opositores, como el profesor Alfredo Correa de Andreis[9] y acallar el humor inmortal de Jaime Garzón[10], además de la cooptación de la Fiscalía General de la Nación durante la administración de Luis Camilo Osorio[11] y la supuesta influencia en el nombramiento de Mario Iguarán[12]. Por todo ello, y mucho más, la JEP aceptó y vinculó a Mancuso en las investigaciones que adelanta, pues si aporta a la verdad no solo cumplirá a miles de familiares de víctimas asesinadas y desaparecidas a honrar su memoria y hallar su paradero, sino que también develará un entramado de complicidades criminales que impunemente desde el Gobierno nacional y algunas entidades territoriales, Alcaldías y Gobernaciones, han desvirtuado y arrasado casi por completo el Estado de derecho, convirtiéndolo en un Estado cacocrático[13] y a la democracia en un régimen político electofáctico[14], pues gracias a sus alianzas con actores criminales, como las AUC, ganaron espuriamente su “derecho” a gobernar. Es algo que Mancuso[15] ha mencionado en varias oportunidades, pero que seguramente en su comparecencia ante la JEP aportará pruebas y más testimonios que lo corroboren para obtener los beneficios judiciales correspondientes. De lo contrario, deberá continuar recluido en la cárcel por sus múltiples crímenes como comandante de las AUC.

Mancuso, primer gestor de Paz exitoso de Álvaro Uribe Vélez.

Por ahora, en esta primera entrega, vale la pena retomar las relaciones de Mancuso durante la presidencia de Álvaro Uribe Vélez en el 2004, quien lo convirtió exitosamente en el primer gestor de paz, pues gracias a sus conversaciones y acuerdos alcanzados con Luis Carlos Restrepo, su Alto Comisionado de paz, se aprobó la ley 975 de 2005[16], conocida como de “Justicia y Paz”.  En virtud de dicha ley se desmovilizaron cerca de 30.944 hombres y mujeres en todo el territorio nacional, según el informe de la Comisión de la Verdad[17]. Dicha desmovilización significó un descenso significativo de las víctimas civiles en el conflicto armado interno, pues disminuyeron sustancialmente las masacres contra campesinos y comunidades étnicas cometidas por las AUC, cuyo tenebroso número fue de 1.620 masacres entre 1998 y 2002, durante la presidencia de Andrés Pastrana Arango, según cifras del Centro Nacional de Memoria Histórica, citadas por la Comisión de la Verdad[18]. No sobra recordar que los grupos paramilitares cometieron el mayor número de asesinatos durante el conflicto armado interno, pues dejaron 205.028 víctimas mortales, cerca del 45% del total de “450.664 personas que perdieron la vida a causa del conflicto armado entre 1985 y 2018”, según las “Cifras de la Comisión de la Verdad presentadas junto con el Informe Final[19]. En efecto, como lo señala el historiador Jorge Orlando Melo en su investigación “Cincuenta años de homicidios, tendencias y perspectivas”[20]: “desde 2003 comienza una reducción rápida de los homicidios. Entre este año y 2007 la caída absoluta es del 40%”. Caída significativa a la que contribuyó la desmovilización de las AUC, por lo cual tiene sentido considerar a Salvatore Mancuso como un exitoso gestor de paz bajo la presidencia de Álvaro Uribe Vélez. Dicha labor como gestor de paz no hubiera sido posible sin el consentimiento del presidente Uribe, quien autorizó su presencia en el Congreso de la República para que pronunciará un histórico discurso a favor de la expedición de la futura ley 975, como se lo contó Eleonora Pineda al periodista Juan Carlos Giraldo en su libro “Las comadres de la parapolítica”[21] en la página 180: “Llamé a Mancuso y le dije: aquí estoy con el Presidente de la República, el presidente dice que nosotras tenemos toda la autonomía y que él no ve inconveniente porque es una oportunidad histórica”. En efecto, Mancuso[22] pronunció un discurso histórico en un Congreso en pleno el 28 de julio de 2004, cuando aún las AUC estaban alzadas en armas, justificando su existencia con argumentos como: “colapsará nuestra nación, si no deja de cabalgar al abismo sobre el potro indomable y suicida de la injusticia social, la corrupción pública y privada, y la violencia como fórmula de resolver los conflictos sociales, políticos y económicos”. Palabras que parece haber recordado el presidente Petro para nombrarlo como Gestor de Paz, con mayor razón cuando en otros de sus apartes Mancuso advierte: Por buscar lo ideal dejamos de alcanzar lo necesario. Este es uno de los riesgos presentes en todos los Procesos de Paz: que no se distinga lo académico de lo político, aquello que constituye lo ideal y aquello que constituye lo posible”. Sin duda, un consejo muy pertinente para la “Paz Total”[23], que está extraviada en el inalcanzable cielo de lo ideal. Por todo lo anterior, habría que darle una oportunidad a Mancuso de ser Gestor de Paz en este gobierno, así como lo hizo con éxito durante el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez, aunque éste lo extraditará cuando empezó a contar verdades que le eran incomodas. ¿Será que los colombianos vamos a seguir complaciéndonos “en el ensueño de que la historia no se parezca a la Colombia en que vivimos, sino que Colombia termine por parecerse a su historia escrita, hecha más para esconder que para clarificar, en la cual se perpetúan vicios originales, se ganan batallas que nunca se dieron y se sacralizan glorias que nunca merecimos, como escribió García Márquez en su proclama “Por un país al alcance de los niños”[24]?   ¿Continuaremos viviendo en el ensueño de la historia oficial y la gloria inmerecida de ser la democracia más estable y profunda de Latinoamérica? ¿Cuándo seremos capaces de forjar la paz política entre todos los colombianos y cumplir el artículo 22 de la Constitución: “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”? Solo entonces sabremos que la Paz Política es el derecho a la democracia y podremos salir de esta infernal guerra, tan rentable para pocos y sangrienta para todos. Especialmente rentable para los mismos de siempre[25] cuya codicia es insaciable y otros menos cuyos sueños “revolucionarios” son irrealizables y se han extraviado en una pesadilla de crímenes contra líderes populares que se oponen al control de sus territorios y la depredación de sus riquezas naturales.




jueves, febrero 22, 2024

NETANYAHU Y EL ABUSO CRIMINAL DE LA MEMORIA Y LAS VÍCTIMAS

 

NETANYAHU Y EL ABUSO CRIMINAL DE LA MEMORIA Y LAS VÍCTIMAS

https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/netanyahu-abuso-criminal-la-memoria-las-victimas

Dejar de explotar aquel pasado de sufrimiento como una fuente de poder y privilegios

Shelby Steels[1]

Hernando Llano Ángel.

No hay mayor abuso de la memoria de las víctimas del holocausto que utilizarlas para evadir la responsabilidad en la perpetuación de nuevas víctimas, como está sucediendo en la devastadora ocupación militar de la Franja de Gaza, donde al menos el 70% de ellas han sido mujeres y niños: “12.150 niños y 8.300 mujeres, a los que se suman más de 67.984 heridos (incluidos 8.663 niños y 6.327 mujeres) y más de 7.000 desaparecidos, lo que elevaría la cifra de fallecidos aún más, entre ellos 4.400 mujeres y niños, siendo las mujeres y los niños las principales víctimas de los ataques israelíes”[2]. Tales acciones son justificadas por Netanyahu y la extrema derecha para alcanzar la victoria total[3] sobre Hamás y rescatar a los más de cien rehenes que tiene en su poder. Incluso, ya ha fijado un ultimátum a Hamás para la liberación de los rehenes hasta el 10 de marzo. Sin duda, en la lógica genocida de Hitler y el antisemitismo era también imprescindible eliminar a los judíos para lograr la victoria total del tercer Reich. Es lo típico de la lógica belicista, más allá de la ideología que la anime, sea de extrema derecha, centro o extrema izquierda. Sea en nombre de una Nación, la Justicia, la Democracia o, peor aún, de alguna religión monoteísta que se reclame como la única verdadera y salvadora de la humanidad, en cuyo nombre se arrasa con todo vestigio de bondad y perdón con tal de eliminar a quienes considera herejes y ateos. Así sucede en todas las guerras de religión, tanto las de ayer como las de hoy y del futuro. Es una lógica criminal que parte de una premisa indiscutible, producto del fanatismo: el enemigo es un terrorista, “animales humanos”, como los llamó el ministro de defensa israelí[4], por lo tanto, no hay límites para su eliminación. Sus palabras se han venido cumpliendo hasta la fecha en forma despiadada y cruel: "He ordenado un asedio total sobre la Franja de Gaza. No habrá electricidad, ni alimentos, ni gas, todo está cerrado. Estamos luchando contra animales humanos y actuamos en consecuencia”. Declaración propia del comienzo oficial de graves crímenes de guerra contra los gazatíes y Palestina, sobre los cuales la Corte Internacional de Justicia[5] ha dictado medidas cautelares y advertido acerca de la violación de la Convención para la Prevención y Sanción del Genocidio[6]. Es la espiral interminable de la venganza en respuesta al criminal ataque de Hamás el 7 de octubre del año pasado. Una espiral que solo se detendrá cuando ambas partes recobren el sentido de la vida y la dignidad humana, más allá de pretender “honrar” a sus respectivas víctimas en cuyo nombre continúan cometiendo los más abominables crímenes, como la aniquilación sistemática e indiscriminada de mujeres, niños, ancianos gazatíes y la conversión de más de cien rehenes en piezas de negociación por parte de Hamás. El precio de la victoria total sobre Hamás que persigue sin contención Netanyahu demuestra la degradación casi absoluta del honor militar israelí, ensañado más contra civiles inermes que están sitiados por el hambre, las enfermedades y el miedo, sin otro lugar para desplazarse que el limbo de la muerte, único destino en Rafah, pues Egipto ya está cercando su frontera con muros infranqueables.

Contra la instrumentalización de las víctimas:

Por eso en la polémica desatada por el presidente del Brasil, Lula Da Silva[7], al comparar el genocidio en marcha en Gaza con la Shoah, es Netanyahu[8] quien más falta a la dignidad y la memoria de los 6 millones de víctimas del holocausto[9]. Es tal su soberbia maniquea, que invoca el respeto a la memoria de las víctimas provocadas por el antisemitismo fanático del nazismo como una catástrofe incomparable y única, ignorando y negando el dolor, la aniquilación y la agonía causada por los bombardeos y la ofensiva desproporcionada de su ejército contra miles de niños, mujeres y ancianos gazatíes. Una aniquilación y un dolor tan profundo y atroz como el sufrido por sus antepasados en Europa. En su delirio belicista, Netanyahu argumenta que lo hace en “legítima defensa” contra el terrorismo de Hamás. Una defensa tan desproporcionada que ya casi multiplica por 30 el terror de las 1.200 víctimas perpetradas por el ataque de Hamás, además de convertir en escombros las ciudades de la Franja de Gaza, su infraestructura y hasta sus hospitales. Gaza es una inmensa escombrera y la mayor fosa común del mundo en la actualidad, cuyas dimensiones espera profundizar Netanyahu con la ocupación militar de Rafha[10], donde ha desplazado más de un millón de Gazatíes después de la destrucción de sus hogares en ciudades como Gaza y Jan Yunis, bajo el pretexto de que en Rafha estarían seguros. La misma lógica de los infames y cínicos letreros a la entrada de los Campos de Concentración, que les anunciaba a los judíos que el trabajo les daría la libertad: “Arbeit macht Frei”[11]. Sin duda, las estrategias devastadoras y genocidas del nazismo difieren en el número de víctimas y los lugares de ejecución impune, pero no en la lógica criminal de Netanyahu, que es del mismo orden. En la Franja de Gaza no hay campos de concentración porque toda la Franja es un campo de aniquilación. De manera que es infame apelar a las víctimas de la Shoah para ocultar o evadir la responsabilidad criminal de Netanyahu y sus cómplices. Como lo escribió Shelby Steels --citado por Todorov en su libro “Los abusos de la memoria”— hay que “dejar de explotar aquel pasado de sufrimiento como una fuente de poder y privilegios” y tener más respeto por la memoria de todas las víctimas. Pero, sobre todo, no invocar las víctimas del pasado y la shoah para seguir perpetrando en el presente y hasta la supuesta “victoria total” el número incontable de víctimas gazatíes, convirtiendo la Franja de Gaza en la fosa común de la conciencia humanitaria y la tierra santa en una tierra arrasada[12] con miles de gazatíes despedazados. Una conciencia que Netanyahu y sus cómplices han perdido por completo. Por eso rechazan la competencia de la Corte Internacional de Justicia[13] en las audiencias que por la ocupación israelí de territorios palestinos acaba de comenzar en La Haya. Audiencias en las que participarán “52 Estados que presentarán argumentos sobre las consecuencias jurídicas de la ocupación israelí de los territorios palestinos”. Audiencias que se apresuró el Estado Israelí a calificar como ilegítimas y rechazar la competencia de la Corte Internacional de Justicia. Hasta en eso se asemeja la respuesta de Netanyahu a la dada por el Estado Nacionalsocialista alemán en la Sociedad de las Naciones en 1933, pues su representante, Joseph Goebels, contestó así a una denuncia presentada por un ciudadano judío: “Somos un Estado soberano y lo que ha dicho este individuo no nos concierne. Hacemos lo que queremos de nuestros socialistas, de nuestros pacifistas, de nuestros judíos, y no tenemos que soportar control alguno ni de la Humanidad, ni de la Sociedad de Naciones”. En la práctica, el Estado israelí actual está haciendo lo mismo en la Franja de Gaza y Cisjordania al no atender los llamados de las Naciones Unidas y de la comunidad internacional y continuar avanzando contra miles de gazatíes refugiados y hacinados en Rafah. ¡Qué vergüenza deshonrar así la memoria de los millones de judíos víctimas del nazismo! Y, todavía, peor, no escuchar las protestas y súplicas de los familiares de los rehenes, que temen un desenlace fatal si no se atienden las propuestas de negociación de Hamás, pues para Netanyahu lo único que importa es su aniquilación y la victoria total. Igual le sucedió a Hitler y su tercer Reich y lo único que obtuvieron fue la ignominia y la derrota total, además de acelerar la creación del Estado de Israel en 1948. ¿Sucederá lo mismo ahora y de los escombros de Gaza surgirá el Estado Palestino o, lo que sería catastrófico e inhumano, se impondrá esa especie de “protectorado concentracionario” que anuncia Netanyahu con la falacia de proteger a Israel? Si sucede esto último, las Naciones Unidas dejarían de existir y entraríamos al caos de un orden internacional criminal donde, como ya lo dijo su Secretario General, Antonio Guterres, “el rey del juego es la impunidad”. Ya lo está anunciado Putin con la misteriosa muerte de Alexei Navalny y el secuestro de su cuerpo, impidiendo incluso la entrega a su madre[14], para ocultar las evidencias del crimen[15].